
El último ha sido clasificar a Rusia para la Eurocopa, una selección hundida desde la retirada de jugadores como Karpin y Mostovoi que no levantaba cabeza por el acomodo y la insolencia de sus figuras emergentes.
VMT -10:13:45 - 10/06/2008
Guus Hiddink, el ‘holandés errante’, ha dedicado buena parte de su vida a obrar milagros en el fútbol. El último ha sido clasificar a Rusia para la Eurocopa, una selección hundida desde la retirada de jugadores como Karpin y Mostovoi que no levantaba cabeza por el acomodo y la insolencia de sus figuras emergentes. Sus sueldos desorbitados, próximos a los que perciben las estrellas de las ligas española e italiana, habían convertido a las nuevas generaciones en profesionales poco comprometidos con la camiseta de la federación, que no les paga ni por asomo lo mismo que sus clubes. Este desolador panorama se encontró Hiddink en 2006 a su llegada a Moscú, una ciudad que, como el resto del país, le miró al principio con recelo por haberse convertido en el primer seleccionador extranjero que dirigía a Rusia. Pero, dos años después, esas voces críticas han tenido que tragarse sus palabras.
El combinado ruso, rival este martes de España en Innsbruck, se clasificó ‘in extremis’ para la cita de Austria y Suiza y algunos analistas no descartan que pueda ser uno de los tapados, esos combinados sin tanto renombre que llegan por la puerta de atrás y que al final se llevan el gato al agua. Pero los milagros futbolísticos de Hiddink no son sobrenaturales. Detrás de ellos hay horas y horas de trabajo exhaustivo que buscan impregnar a sus jugadores de dos conceptos básicos: explotar al máximo sus virtudes y las debilidades del rival y, al mismo tiempo, tener una fe ciega en sus posibilidades. Un objetivo ya de por sí difícil que es aún más complicado cuando se entrena a una selección, ya que, a diferencia de los clubes, no hay una tarea cotidiana.
Estudioso infatigable, incluso obsesivo, de sus contrincantes, el técnico holandés, de 61 años, concede la misma importancia al terreno táctico que al pedagógico y destierra las individualidades, muy extendidas cuando aterrizó en Rusia, en favor del colectivo. Su capacidad de persuasión es innata, lo que le permite configurar bloques con fines comunes y siempre motivados. El método Hiddink funciona, por muy dispares que sean las selecciones a las que ha dirigido: Holanda, Corea del Sur, Australia y Rusia.
Llevó a su país a la semifinal del Mundial de 1998; con Corea hizo lo mismo en 2002 (tras eliminar a España a penaltis en cuartos); los australianos llegaron a octavos en Alemania 2006; y ahora los rusos están ilusionados ante la posibilidad de dar la campanada. La humildad frente al ego, ésa es la razón de su éxito.
"Hay que fomentar el deseo común de funcionar bien", proclama.
A excepción del combinado naranja, cuya calidad es incuestionable, este entrenador recio y exigente hasta el extremo ha extendido su didáctica en selecciones modestas. En Corea y Australia tuvo libertad para hacer y deshacer a su antojo, y por eso salió a relucir su incuestionable capacidad de liderazgo. Ésta es otra de las grandes virtudes de Hiddink, que ha conseguido algo inimaginable hace dos años en Rusia: fabricar un equipo compacto y motivado en el que el nombre es lo de menos, en el que nadie es más que nadie. El holandés logra que todos los futbolistas se sientan importantes con un programa de motivación personal y también colectiva. Por eso el trabajo táctico y físico está al mismo nivel que el de mentalización.
Los coreanos le adoran desde hace seis años, cuando condujo a la selección oriental a las semifinales del Mundial tras dejar en el camino a Portugal, Italia y España, tres de los combinados más potentes en aquella cita. Hiddink es un héroe en Corea e incluso uno de sus principales estadios lleva su nombre. Además, es un hombre de principios y tiene una personalidad muy acusada. Quién no recuerda su decisión de ordenar en Valencia que retiraran una bandera con símbolos fascistas de la grada si querían que el balón se pusiera en juego. El técnico domina el holandés, el alemán, el inglés y el castellano, cuatro idiomas que confirman su condición de trotamundos y que sugieren nuevos milagros en el futuro. El de mañana ante España puede esperar.
LA FICHA
Nacido: en Varsseveld (Holanda) el 8 de noviembre de 1946.
Éxitos con el PSV: Cogió las riendas en 1987 de este equipo, con el que consiguió tres ligas y una Copa de Europa. Después volvería a ganarla con en Benfica, en 1998.
En clubes: Hiddink ha dirigido al Fenerbace, Valencia, Real Madrid y Betis.
Seleccionador: con Holanda llegó a semifinales en 1998, la misma meta que alcanzó con Corea del Sur en 2002. En 2006 dirigió a Australia, a la que metió en octavos de final en Alemania. Después fichó por Rusia, a la que ha clasificado para la Eurocopa en detrimento de Inglaterra
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