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fútbol - selección

Italia se la juega en plena bronca

La ‘azzurra’ debe recuperar su imagen en el partido crucial contra Rumanía, mientras vive una catarsis nacional por su nefasto estreno.

VMT -10:34:41 - 13/06/2008

Italia ha empezado la Eurocopa, ya se sabe, con el peor partido de su historia en esta competición y la derrota más abultada desde hace 25 años. Hay muchísimos nervios, pero lo cierto es que el ambiente electrificado de la víspera es muy familiar. Por una razón o por otra, estos partidos en Italia siempre se viven con una atmósfera trágica. Como en los tiempos de Trapattoni, muy cuestionado en toda su etapa de 2001 a 2004, el entrenador vuelve a ser la diana. Se veía venir, pues Donadoni empezó también muy mal, con los peores números de su puesto y ya se habla del regreso de Lippi desde hace meses.

Luego recuperó credibilidad, pero este aciago estreno la ha dilapidado. Los frentes de debate son múltiples. Unos, coyunturales, a raíz del nefasto partido contra Holanda, porque quizá esto sólo sea pasajero y se arregle con unos retoques. Los otros problemas, estructurales, se buscan porque se teme que ha terminado un ciclo y quizá esté a punto de llegar el desastre. Los asuntos puntuales pasan por la discusión total de los titulares, pues la sensación general es que Donadoni se hizo un lío y probó cosas rarísimas.

Nadie se explica cómo se quedó en el banquillo De Rossi, centrocampista de la Roma, y por qué jugó Materazzi, tras una temporada mediocre. Además, él y Berzagli sólo habían jugado juntos una vez, hace año y medio, en la segunda parte de un amistoso contra Turquía. Hubo más agujeros: Panucci distraído, Toni y Camoranesi fundidos, Di Natale previsible,... Se supone que este viernes irá Chiellini al centro de la defensa y se impondrá un medio campo ‘romanista’, no ‘milanista’, que este año ha sido muy discreto. En vez de Gattuso y Ambrosini, saltarían al campo De Rossi y Perrotta. A Italia le hace falta el desparpajo de la Roma. Pero lo que realmente preocupa es la defensa.

El peso de Cannavaro

La lesión de Cannavaro ha sido un golpe más profundo de lo que parecía y ha abierto grietas por todos lados, en el flanco menos pensado. La prensa diagnostica con pavor el final de una forma de vida, del ‘catenaccio’, mientras equipos como Holanda y España brillan a su estilo con el contraataque. Muy a la tremenda, se habla incluso de pérdida de identidad. Marcarle tres goles a Italia era, hasta ahora, algo inconcebible. La ‘nazionale’ blindada de Lippi que ganó el último Mundial encajó sólo dos goles: uno en propia puerta contra Estados Unidos y otro de penalti de Zidane en la final.

La autocrítica es drástica. Estos días los analistas recuerdan que el 65% de los jugadores del ‘calcio’ son extranjeros y que la legendaria defensa italiana ha perdido escuela. En la zaga de los cinco primeros clubes (Inter, Roma, Juve, Fiorentina y Milan), sólo ocho jugadores de 20 son italianos. Pero la crisis es incluso conceptual. Varios históricos, como Tassotti y Ferrara lamentaban ayer que los jóvenes de hoy sólo saben defender en zona, no al hombre. También se descubre de repente que la selección ‘azzurra’ es la más vieja de la Eurocopa, con 30,8 años de media, frente a los 26,5 de España, por ejemplo.

Dan envidia las figuras de los demás, como Cristiano Ronaldo, Ibrahimovic, Torres y Villa, y se echa en falta con nostalgia una estrella. En este clima de confusión general, con angustia de decadencia como en todo lo demás y con el país entero dando su opinión, Donadoni ha ensayado hasta cuatro esquemas distintos: el 4-3-2-1 de la Roma, con Perrotta organizando el juego; un 4-3-1-2, con Camoranesi ‘trequartista’ y Del Piero de segunda punta; el mismo 4-3-2-1 del otro día con Di Natale solo en ataque y un 4-1-4-1 con De Rossi por delante de la defensa. Haga lo que haga, lo bueno de Italia es que si gana y se recupera el juego, todo lo dicho anteriormente se olvidará de inmediato.

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