
Cuando Luis Aragonés tuvo conocimiento de la lesión del valencianista David Villa no tuvo muchas dudas sobre quién sería su sustituto: Raúl Tamudo. Desde siempre el jugador del Español goza de la confianza del seleccionador.
VMT -09:47:09 - 14/10/2007
No hay conversación con Luis sobre delanteros españoles en la que no aparezca su nombre. Conoce su vida deportiva a pies juntillas, conoce los partidos que acumula en la elite y detalla la mayoría de sus goles y en los campos en los que los marcó. Vamos, que a Aragonés se le puede calificar como el mejor "Tamudólogo" del fútbol nacional. Luis ha reconocido en los mentideros deportivos que estaba en duda con el españolista. Era uno de los "fijos", junto con el lateral derecho Josemi, en la lista imaginaria que manejan los técnicos hasta que deben hacerla pública para jugar un evento.
Pero la agenda de Luis, en el apartado de delanteros, estaba repleta de candidatos. El madridista Raúl era de los "fijos" y en las otras plazas el abanico era demasiado amplio. La irrupción deportiva y mediática de Fernando Torres montó un atasco aún mayor. Jugadores como Fernando Morientes, David Villa o Luis García encarecían los escasos billetes que quedaban libres.
Ante tanta competencia, a Tamudo no le quedó más remedio que seguir el último Mundial de Alemania a través de la televisión. Se quedó fuera hasta Morientes. Pese a todo, siempre estuvo en la oraciones de Luis. De hecho, apareció en su primera convocatoria. Un partido amistoso en Las Palmas contra Venezuela, en el que Tamudo respondió con dos goles. Un subidón goleador que no tuvo continuidad. Había debutado con la roja de la mano de José Antonio Camacho en un amistoso frente Alemania en el verano del 2000 y se estrenó como goleador en Budapest ante Hungría, en el debut de Sáez en el banquillo dos años más tarde.
Luis apostó por él en esta cita dramática y ganó su apuesta. Abrió la lata danesa con un gol de cazador. Centro de Iniesta desde el costado izquierdo y remate de cabeza a contrapié. Un golazo. Un salvavidas para el entrenador, el otro gran protagonista de la noche después de todo lo que ha llovido en la antesala del partido.
Luis vivió al límite y vigilado por mil ojos. Como siempre. Salió el último del vestuario y vivió la primera parte apoyado sobre uno de los costados del banquillo. Inquieto. Activo. Dando órdenes sin parar a grito limpio. Con el gol de Tamudo estalló. A su estillo. Apretando los puños, con la mirada hacia el suelo.
No hubo celebración especial. Siguió en su papel. Más explosivo fue el festejo del tanto de Sergio Ramos. Lógico. La selección hizo un rondo a Dinamarca por todo el campo. Saltó el banquillo, Luis, el palco y hasta la tribuna de prensa. El gol soñado.
El seleccionador disfrutó de la segunda parte en el banquillo. España dominó el juego y el resultado sin pasar muchos apuros. Había pasado el mal trago con menos problemas de los previstos inicialmente. Luis ganó esta batalla y permite a la selección soñar con estar en la Eurocopa.
Más noticias de Selección