
Raúl Tamudo rescató a la selección de Luis Aragonés. Abrió la senda de la victoria, brindó el gol de la tranquilidad y se fue sin alzar la voz.
VMT -11:32:17 - 15/10/2007
Al más puro estilo de Dustin Hoffman en ‘Héroe por accidente’, Raúl Tamudo rescató a la selección. Lo hizo bajo la dirección del atribulado Luis Aragonés, no de Stephen Frears. Sin hacer ruido, sin salirse de su guión, de ese trabajo callado y abnegado que le caracteriza, llegó a Aarhus por casualidad y salvó a los pasajeros españoles de un aterrizaje forzoso lejos de la Eurocopa. Abrió la senda de la victoria, brindó el gol de la tranquilidad a Sergio Ramos, luchó como un jabato y se fue sin alzar la voz.
"El fútbol tiene estas casualidades", confiesa, como si tal cosa, este delantero de Santa Coloma de Gramanet (Barcelona) que el viernes cumplirá 30 años. "Hace unos días no me veía para nada en la lista de convocados, ya que llevaba más de dos años sin aparecer por la selección (desde el España-Serbia del 7 de septiembre de 2005), pero cuando me llamó Luis ya dije que volvía con la ilusión de un niño. Tampoco me veía después como titular, pero me llegó la oportunidad por la lesión de un compañero, pude sumar, marcar y ganamos", añade, sin darse la menor importancia.
Aunque lo niegue, tiene un gen de salvador, un olfato goleador que le ha llevado a ser el cuarto máximo artillero de la Liga española en activo, sólo superado por Raúl, Morientes y Eto’o. Suma 115 dianas en Primera y, cuando en junio pasado dejó petrificado el Camp Nou y ‘brindó’ y el título al Madrid, superó a Marañón como mayor realizador en la historia del Espanyol. "No salgo al rescate de nadie ni me siento el salvador, ni doy ni quito nada. Vengo a cumplir lo que me diga el entrenador y a disfrutar de cada momento lo máximo que pueda. Ésa es mi filosofía".
La humildad, virtud y problema
Con su club ha ganado dos Copas y ha jugado una final de la UEFA, con la sub-21 la plata olímpica de Sydney, pero con la absoluta no ha estado en ningún gran campeonato. Siempre rondó la mente de Camacho, Iñaki Sáez y Luis Aragonés en la lista definitiva, en el momento de la verdad, siempre es más fácil desprenderse de los menos cosméticos y fotogénicos que de las estrellas deslumbrantes y mediáticas. ¿Su lección de Aarhus le servirá para competir el verano próximo en las citas alpinas de Austria y Suiza? "No lo sé, ojalá, pero tampoco tengo que reivindicarme. Me conocen de sobra por mi trayectoria en el Espanyol. Sé que si no juegas en un grande es más complicado venir a la selección, pero estoy contentísimo donde estoy y no puedo quejarme".
Ha jugado diez partidos con la selección, de ellos sólo tres de competición, con un gran balance de cinco goles. Debutó con Camacho en el amistoso de Alemania en el verano de 2000, y dos años después se estrenó como goleador ante Hungría, en Budapest. Comenzaba la ‘era’ Sáez. También participó, y marcó dos dianas, en la puesta en escena de Aragonés, un amistoso ante Venezuela de agosto de 2004. Anotaría su cuarto tanto en otro ‘bolo’, celebrado en 2005 ante Canadá. Su gol de gloria, sin embargo, llegó el sábado, y porque faltaban Villa y ‘El Niño’.
De cabeza
Curiosamente, todos sus tantos con la absoluta fueron de cabeza. "Mido 1,78, pero tengo experiencia para saber hacer cositas, movimientos y desmarques que me permiten despistar al defensor. En el fútbol, como en la vida, tienes que saber buscarte la vida como puedas". Un ejemplo de cómo hay que ingeniárselas es su perfecta diana ante los daneses, un testarazo en parábola que pilló a contrapié a Sorensen. "Gané bien la posición y rematé al único sitio que podía un centro extraordinario de Iniesta. Tanto esa jugada, como las combinaciones que precedieron al segundo tanto, fueron un ejemplo de cómo puede jugar esta selección. Cuando estás acompañado por futbolistas como los que hay aquí, todo se hace más sencillo", confiesa este catalán que disfruta con España y disiente con las dosificaciones que propugna Joan Laporta, el presidente del eterno rival. "Ni yo ni nadie juega con reservas. Todo profesional quiere hacerlo lo mejor posible y rendir a tope".
Asume que su gol "posibilitó que los daneses se abrieran y se creasen más espacios", y que su soberbia actuación contribuyó a aliviar tensiones, "a que se hable más de fútbol y se dejen al margen debates y polémicas ajenas" que no le interesan. Le molesta que se le pregunte por el Raúl madridista y mucho menos que se les compare. "No entro en cosas de este tipo. Soy un profesional, respeto a todos mis compañeros y entrenadores, y me limito a cumplir con mi cometido. Todo lo demás no es asunto mío". Lo dice ‘Murri’, el listo del barrio.
Más noticias de Selección