
Sergio Ramos no está al nivel habitual por sus titubeos sobre los momentos idóneos para sumarse al ataque y Andrés Iniesta ha perdido profundidad.
VMT -11:57:37 - 16/06/2008
No se han visto todavía en esta Eurocopa las mejores versiones de Sergio Ramos y Andrés Iniesta. El madridista no encuentra el equilibrio entre las facetas defensiva y ofensiva y el barcelonista, víctima de un bajón físico preocupante y acostumbrado a jugar más centrado, no parece encontrarse cómodo con la posición abierta que ocupa en el esquema de Luis Aragonés. La banda derecha es el flanco débil de este equipo y los rivales lo saben. De hecho los suecos secaron al manchego, que no salió airoso en ningún uno contra uno, y explotaron en la primera parte las subidas a destiempo y las pérdidas de balones del desdibujado lateral.
Tiene trabajo por delante el seleccionador con ambos futbolistas, claves en su organigrama para esta cita de Austria y Suiza. Las incorporaciones al ataque de Sergio Ramos es una de las grandes bazas de España, ya que la ausencia de extremos puros obliga a los laterales a asumir esa función en algunas fases de los partidos. En el Real Madrid lo hace habitualmente y tiene las espaldas bien guardadas. El problema en el equipo nacional es que hay siempre muchos jugadores por delante del balón y las coberturas son complicadas cuando el sevillano se queda arriba y no puede ayudar a la zaga. Por eso debe ser muy selectivo con las jugadas de banda.
Las malas entregas y las dificultades para regresar a su lugar natural suelen dejar un agujero que obliga a un sobreesfuerzo del mediocentro, en este caso de Senna. Aragonés ha hablado "largo y tendido" con él para que asuma la importancia de saber elegir los momentos adecuados para irse al ataque. "Tiene libertad plena para subir, pero le doy consejos para que lo haga en los momentos precisos. Es un futbolista extraordinario y su tendencia a subir es producto de su juventud y su temperamento. Hablo con él para que sepa cuándo contemporizar y cuándo subir y para que marque bien", explica.
Sin culpa
Consciente de que necesita buenas dosis de estima, el seleccionador le ha exculpado del gol encajado ante los suecos -Ramos falla en la marca de Ibrahimovic- y ha responsabilizado de ello a todo el equipo. "El error no es sólo de él", sostiene.
Completa la banda derecha Iniesta, que sólo mostró su magia en la excelente asistencia a Villa en el segundo gol ante Rusia. Se le ve retraído, sin confianza, como si sufriera cuando tiene la pelota.
Ante los suecos deambuló por el campo y perdió el balón cada vez que encaró a los contrarios.
Reconoce el del Barça que no es la demarcación en la que se siente más cómodo, pero tiene calidad suficiente para amoldarse a cualquier puesto. Sabe moverse entre líneas como nadie, pero todavía no encontrado ese protagonismo tan importante en un equipo que fía buena parte de su éxito a la movilidad y el desborde de sus centrocampistas de banda. Es casi seguro que descansará ante Grecia y, por tanto, tiene una semana por delante para recuperar su tono habitual. España le necesita.
Santiago Cazorla le sustituyó en la segunda parte ante los nórdicos y volvió a ser un revulsivo. Está enchufado el asturiano, la gran sorpresa de esta concentración dentro y fuera del campo. Es el contrapunto a ese fútbol excesivamente robotizado en el que da la sensación de que todos los jugadores son parecidos. Él es diferente y aporta velocidad y desparpajo a pesar de su juventud -23 años- y de ser uno de los novatos de la selección. Es una buena noticia para Aragonés saber que tiene un hombre así como recambio.
Y quién sabe si como titular si sigue como hasta ahora. "Le veo un punto por encima de lo que yo creía", admite.
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