
Aunque los finlandeses siguen con entusiasmo la ‘Premier’ y la Liga española, los éxitos y la tradición en otras disciplinas les aleja del fútbol.
Vocento VMT -10:43:46 - 16/10/2007
Aunque la Federación de Finlandia celebra su centenario y se declara orgullosa del partido del miércoles ante España, el ‘jalkapallo’ (fútbol en finés) es secundario en este país forofo del hockey sobre hielo, los rallies y la Fórmula 1, el atletismo y el ‘pesäpallo’, un deporte de equipo más parecido al béisbol. Tradición y éxitos mandan.
Presumen de tener muchas estrellas repartidas por la NHL, la NBA del hockey profesional norteamericano, de legendarios pilotos como Kankkunen, Vatanen o Marcus Gronholm, quienes se las tuvieron tiesas con Carlos Sainz, y de estrellas de la F1 como el gran Keke Rosberg o ahora Raikkonen, sin olvidar a Mika Salo y Kovalainen. Se venera el atletismo, con históricos fondistas como Paavo Nurmi y Larse Viren, y hay una cultura extraordinaria acerca del lanzamiento de jabalina desde que el mítico Matti Jarvinen, campeón olímpico, europeo y con 11 récords del mundo a sus espaldas, fuera el gran precursor de esta modalidad en los lejanos años 30.
Según cuenta Jordi Tintó, vicepresidente de la peña barcelonista de Finlandia, la única de algún club español en este país, el nivel de la Liga local es "horrible". "Cualquier parecido con el fútbol es mera coincidencia", se lamenta. Los jugadores son semiprofesionales y los mejores equipos son el HJK de Helsinki y el TPS Turku. En la selección, un puzzle de jugadores que actúan en Inglaterra, Alemania, Italia, Holanda, Suecia y Suiza, sobresalen el central Hyypia (Liverpool), el lateral Pasanen (Werder Bremen) y el medio ofensivo Roman Eremenko (Udinese).
Litmanen y Cesc
El ex azulgrana Jari Litmanen, ahora en el Malmoe sueco y baja por lesión ante España, es un héroe nacional. Es su máximo goleador en la fase de clasificación para la Eurocopa, donde el combinado dirigido por el inglés Roy Hodgson todavía tiene opciones matemáticas. Con los polacos casi dentro y los serbios de Clemente cerca de la eliminación, sus opciones pasan por ganar en Portugal, reto que por aquí se considera un imposible. Finlandia jamás compitió en Eurocopas y Mundiales y haber ganado a Bélgica o en Polonia ya es un éxito.
Aunque el fútbol no sea el deporte rey, Joona Mitsui, relaciones públicas de la federación, asegura que se sigue con entusiasmo la ‘Premier’ y la Liga española. Mayoritariamente, se declaran partidarios del Liverpool y del Barça. También admiran a Cesc Fábregas, pero no sólo por su liderazgo en el Arsenal. Recuerdan que hace cuatro años fue el máximo goleador y elegido mejor jugador en el Mundial sub-17 celebrado en Finlandia, donde España se proclamó subcampeona tras perder la final con Brasil (1-0).
Ese encuentro se jugó en el estadio ‘Finnair’, anexo al coliseo Olímpico que albergará el choque del miércoles, con capacidad para 35.000 espectadores. Fue sede de los Mundiales de atletismo hace un par de años y conserva la torre de 71 metros que se levantó con motivo de los Juegos de 1952. Una construcción cerrada ahora con una valla en su parte más alta porque, según cuentan, era el lugar elegido para arrojarse al vacío en uno de los países con la tasa más alta de suicidios.
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