
Casi 70 jugadores que disputan la Eurocopa tienen raíces extranjeras y 40 no han nacido en el país que representan, cifras que chocan radicalmente con la idea de la FIFA de implantar el ‘6+5’ en las selecciones.
VMT -13:12:56 - 17/06/2008
Joseph Blatter, presidente de la FIFA, no se rinde, pero se va a quedar solo en esta batalla en la que cada vez tiene menos aliados. "Si no hacemos nada contra los jugadores que se nacionalizan continuamente con selecciones que no son de su país de nacimiento, llegaremos al Mundial 2014 con 300 brasileños jugando en equipos que no son el suyo; son como los invasores", ha proclamado últimamente. Después incluso de que la Comunidad Europea haya rechazado su proyecto ‘6+5’. O lo que es lo mismo, obligar a los clubes que en sus equipos sobre el campo nunca puede haber más de cinco extranjeros. Pero no sólo ha sido la CE quien ha frenado a Blatter escudándose en las leyes vigentes de libertad de trabajo, sino que la porpia UEFA, o lo que es lo mismo, sus asociaciones nacionales, cada vez ‘fichan’ más jugadores no nacidos en sus fronteras pero que nacionalizan.
Esta Eurocopa es un mosaico de futbolistas de todo tipo de razas y religiones que defienden la bandera de un país en el que no han nacido, pero juegan en sus respectivos clubes, o tienen ascendencia paterna o materna que les permite obtener la nacionalidad en cuestión.
Por ejemplo, hasta seis brasileños están entre los 378 inscritos. Uno de ellos es Marco Senna, nacido en Río de Janeiro, que ya estuvo en el Mundial de Alemania y que obtuvo la doble nacionalidad a los cuatro años de su llegada al Villarreal. Los otros cinco brasileños son: Guerreiro (Polonia), Kuranky (Alemania), Deco y Pepe (Portugal) y Mehmet Aurelio (Turquía). Todos ellos, como una veintena más, fueron nacionalizados por razones futbolísticas.
Francia es la selección menos pura, con más influencia extra-francesa, por las colonias y territorios de ultramar. 17 de sus 23 convocados son de ‘importación’ y siete no nacieron siquiera en Francia: Thuram (Guadalupe), Vieira y Evrá (Senegal), Boumsong (Camerún), Mandanda y Makelele (Congo) y Malouda (Guayana). Los otros diez importados tienen sus orígenes repartidos por todo el mundo. De los ‘argelinos’ Benzema y Nasri a Gavou (Benin) y Diarra (Malí), pasando por el ‘italiano’ Squillaci.
La selección suiza, ya eliminada, es otro ejemplo de jugadores de ‘origen no helvético’. Senderos tiene padre español y madre serbia y los padres de Cabanas son gallegos; Vonlanthen es colombiano; Djuorou de Costa de Marfil; Fernandes de Cabo Verde; Inler, Derdiyok y Yakin, turcos; Benaglio y Barnetta, italianos; Behrami, albanés; Jakupovic, bosnio…
Austria cuenta con media docena de legión extranjera y Holanda se nutre de su cantera natural del Caribe y Oriente: Melchiot, De Jong y Engelaar (Surinam), Bouma y Van Bronckhorst (Indonesia), mientras que Boulahrouz y Afellay tienen origen marroquí.
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