
Capel e Iraola debutaron mientras que Amorebieta y Bojan se quedaron con las ganas.
VMT -09:34:55 - 21/08/2008
Son campeones y lo demostraron en el Parken de Copenhague. En el estreno Vicente Del Bosque, acertadísimo al introducir tras el descanso a Xabi Alonso y adelantar a un inmenso Xavi, los españoles vencieron a los animosos daneses pese a estar rotos por el dolor, por la tragedia de Barajas, y tener mucho menos ritmo de competición. Una jugada extraordinaria entre Xavi, Torres y Alonso, un certero disparo de rosca del cerebro azulgrana y un medido centro de Capel que empalmó el tolosarra del Liverpool marcaron diferencias en la reanudación, cuando los nórdicos perdieron fuelle y dejaron de presionar. Amorebieta y de nuevo Bojan, se quedaron sin debutar.
Se jugó para evitar problemas de organización, de entradas, quizás de orden público, pero el cuerpo no estaba precisamente para alegrías. El recuerdo de los cerca de 150 muertos invadía la mente de todos. Ciertamente, jugadores, técnicos y dirigentes estaban más pendientes de conocer la última hora de la catástrofe que del balón. A lo largo del día, la Federación Española realizó alguna gestión para aplazar la cita, pero al final se acordó jugar. Si el fútbol es un estado de ánimo, en días así el balompié sobra. Pero el caso es que a los jugadores no les quedó otra que hacer de tripas corazón y salir a defender el prestigio de la selección.
Como mostró en la víspera, Del Bosque apostó de inicio por el once campeón de Europa con dos novedades: las lesiones de Marchena y Cesc fueron cubiertas por Albiol y Villa. Sobre el papel, más juventud y menos contundencia atrás, más poderío arriba y menos presencia en el centro del campo, la zona de creación donde la España de Luis fraguó su sonado éxito. Asombrados telespectadores de la exhibición española en Austria y Suiza, los daneses tomaron buena nota. Morten Olsen, un viejo zorro que sigue al mando de los nórdicos aunque no los clasificó para el Europeo, decidió que había que tapar como fuera a Xavi. Daba igual retroceder en el tiempo y marcarle al hombre, pero había que cortocircuitar al generador español. Pero ese sistema obliga a un derroche físico extraordinario que, como después se vio, pasa factura.
Con más ritmo, más ímpetu y más necesidad de mostrarse, los daneses fueron mejores en el primer tiempo. A excepción de esa persecución a Xavi, poco ayudado en la construcción por Senna e Iniesta, fueron fieles a su estilo. Buen trato del balón, movilidad y rupturas por banda. Dispusieron incluso de tres excelentes ocasiones. Pero Casillas se lució al desviar un envenenado disparo raso de Jensen desde la frontal, Puyol, bravo y atentísimo, dejó en anecdótico un grave error de confianza de Albiol, y Brendter se asustó quizá cuando se vio delante del considerado mejor portero del mundo y la echó fuera. Sin carburar, esta España tiene tanto peligro que también debió marcar. Lo evitaron el árbitro sueco, al no señalar un penalti clamoroso a Torres; uno de sus asistentes, ya que levantó el banderín en una internada correcta de Villa; y el portero Sorensen, extraordinario al desviar en el descuento una volea de Xavi.
No pintaba bien el partido pero Del Bosque lo leyó de maravilla al efectuar los primeros cambios. Y demostró, como suele ocurrir, que no por tener más delanteros se ataca mejor. Introdujo tras el descanso a Xabi Alonso, abrió el campo con Capel y, sobre todo, adelantó a Xavi. Y así, en un visto y no visto, en un tiralíneas perfecto, llegó el 0-1. Xavi envía en profundidad a Torres, el "Niño" deja sentado a su defensor y, en lugar de tirar, levanta la cabeza y se la deja atrás a Xabi Alonso, que la clava sobre la marcha. Un gol perfecto que destrozó a los daneses. A partir de ahí, y pese al típico carrusel de cambios de noches amistosas, fue coser y cantar. Xavi sentenció el choque tras un soberbio control orientado y un lejano disparo de rosca propio de una estrella, y Alonso puso la guinda. El fútbol siempre fue una válvula de escape pero anoche no había el más mínimo hueco para la alegría.
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