
El capitán Michael Ballack, más realista, advirtió desde el cuartel general de la selección en Ascona que había llegado la hora de la verdad. "Tenemos una gran posibilidad para alcanzar la final", dijo.
VMT -11:51:41 - 24/06/2008
Jürgen Löw, el técnico de la selección alemana, tiene, desde el jueves de la semana pasada, una certeza que alegró la vida a la población de la capital alemana. "La meta es el título y lo celebramos en Berlín", dijo el técnico al periódico Welt am Sonntag, al pronosticar una nueva victoria, esta vez contra Turquía. "Estoy dispuesto a dar todo de mi parte contra Turquía, incluso mi vida", prometió el portero Jens Lehmann, al reflejar el estado de ánimo del equipo, que ya superó el trauma de la derrota ante Croacia.
El capitán Michael Ballack, más realista, advirtió desde el cuartel general de la selección en Ascona que había llegado la hora de la verdad. "Tenemos una gran posibilidad para alcanzar la final", dijo. La afición, en cambio, al igual como sucedió hace dos años, ya cree que Alemania volverá a coronarse, por cuarta vez, campeón europeo y esta certeza se refleja, al igual que en 2006, en una marea interminable de banderas germanas, un gesto que los alemanes reservan solo para las grandes ocasiones.
Alemania se prepara para vivir este miércoles una jornada deportiva histórica no exenta de política y marcada por una realidad única en el continente. Más de 2,3 millones de turcos viven en el país, de los cuales 200 mil en Berlín. La expectación que reina en la ciudad se puede respirar y tocar en Kreuzberg, el barrio conocido como la pequeña Estambul, donde no es difícil adivinar el origen del propietario de las tiendas o los imantes de un edificio. La bandera turca es la única que adorna las ventanas de las viviendas y las vitrinas de los negocios. "Será el partido del siglo", dijo Faruk Kaplan, el orgulloso propietario de una tienda de comestibles. "Espero que podamos celebrar juntos después del partido".
El estado de salud de la relaciones germano-turca, que nunca ha estado exenta de problemas, se medirá en la famosa "milla del aficionado", que funcionará a partir del miércoles y hasta el final del campeonato en la avenida 17 de junio. Los organizadores esperan a más de medio millón de aficionados y la policía, aunque ha reiterado que la fiesta será pacífica, pidió refuerzos a los estados federados vecinos y contará con un pequeño ejército de traductores para evitar disturbios.
"No habrá disturbios, porque la comunidad turca también se siente alemana", dijo Faruk Kaplan, al recordar que la gran mayoría de sus compatriotas tiene pasaporte alemán y muchos, al igual que él, adornaron sus automóviles con el emblema turco y la bandera germana. "Gane Turquía o Alemania, en ambos casos llegaremos a la final", añadió. Los alemanes, en cambio huelen el título y para darse valor recuerdan el llamado "presagio de Suiza". En el campeonato mundial de 1954, Alemania se enfrentó dos veces a Turquía y venció 4-1 y 7-2. Más importante aún, el equipo que dirigía Sepp Herberguer se coronó por primera vez campeón mundial.
La expectación que reina en Alemania ante el partido contagió a los grandes fabricantes de automóviles del país (BMW, VW, OPEL y Mercedes Benz), que suspendieron el turno de la noche para que sus trabajadores puedan seguir el partido en la televisión. La hincha más famosa de la selección, la canciller Angela Merkel, ya prometió su asistencia y viajará acompañada del ministro del Interior, Wolfgang Schäuble, a Basilea.
Más noticias de Selección