
Los rusos llegan a la semifinal con la moral por las nubes, un equipo en el que el bloque fabrica el peligro y que, en los metros finales, toma la forma de Arshavin y Pavlyuchenko.
VMT -10:06:24 - 25/06/2008
Cuando cayeron contra España, los rusos no parecían una selección, sino un chiste. Los jóvenes de Hiddink estuvieron con vértigo durante horas después de que ‘la roja’ les mareara a placer en el terreno de juego. Al final, se llevaron cuatro goles -y gracias-, aunque Pavlyuchenko marcó el tanto de la honrilla para no irse al hotel de vacío. Nadie daba un céntimo por ellos, pero el equipo empezó a mejorar. Derrotaron a Grecia por 1-0 y, en el último choque en el marco del grupo D, se llevaron por delante a Suecia (2-0) y se metieron en cuartos. La vuelta de Arshavin, tras cumplir la sanción, dio otro aire a Rusia, imperial y fantasioso, que estalló en la cara a Holanda. Exprimieron a la ‘naranja mecánica’ (3-1) y la tiraron al cubo de la basura. Ahora, dieciséis días después, vuelven a verse las caras con los españoles por un puesto en la gran final. Once hombres dispuestos a todo comandados por el holandés errante.
Igor Akinfeev: en manos de Rusia
El guardameta de la selección rusa es un ejemplo canónico de la precocidad. Con apenas 15 años debutó en la selección sub’21 de su país; con 17 ya defendía la portería del CSKA de Moscú, su actual equipo; y ahora, con 22, es titular indiscutible con la absoluta.
Akinfeev es instinto puro, reflejos, sentido de colocación. A pesar de su corta edad, anda sobrado de confianza y va muy bien por alto. Ataja con solvencia balones cruzados y bombeados y posee un golpeo envidiable. Con la pierna derecha despeja hasta 90 metros y, con la zurda, llega a los 80. Fue ‘esculpido’ por Rinat Dasaev, mítico cancerbero ruso, que le define como «un portero de verdad, porque está en su carácter y actitud».
Aleksandr Anyukov: dueño de la banda derecha
Es uno de los hombres de máxima confianza de Guus Hiddink. Anyukov, dueño de la banda derecha, ha hecho una temporada espectacular con el Zenit. Ha ganado la Copa de la UEFA con el equipo de San Petersburgo y su juego no ha dejado indiferente a nadie en la presente edición de la Eurocopa. Se trata de un lateral de gran recorrido, muy veloz, que se encuentra a gusto con el balón en los pies. Nunca se cansa de subir y bajar la banda y de poner centros que cazan Arshavin y Pavlyuchenko. Aunque tenga vocación ofensiva jamás descuida sus tareas defensivas y se repliega con celeridad.
Sergei Ignashevich: con el bastón de mando
El central se perdió el primer partido contra España, Hiddink alineó a Shirokov, pero después del póquer de goles en contra recuperó el puesto en el eje de la zaga junto a Kolodinov, que ahora se quedará fuera por acumulación de tarjetas. Ignashevich es el que manda en la línea de contención rusa, ordena y distribuye.
Se anticipa muy bien y llega con velocidad a los cortes, siempre pendiente de echar una mano a los laterales. No obstante, Rusia ha demostrado ser un equipo generoso en fallos en su propia área -siempre hace regalos al contrario-, por lo que el jugador del CSKA se convierte en imprescindible para minimizar los errores.
Roman Shirokov: un medio reconvertido a lateral
La baja de Kolodin en el eje de la zaga podría provocar el regreso al ‘once’ de Roman Shirokov, un hombre que se ha dado a conocer este año en Europa tras ganar la Copa de la UEFA con el Zenit. Titular indiscutible en su equipo, ha recibido la llamada de la selección el pasado mes de marzo, una oportunidad inigualable para desplegar su mejor juego en la Eurocopa. El club de San Petersburgo le fichó a mitad de la temporada procedente del Khimki.
Era un centrocampista con llegada y hasta gol, pero su entrenador, Dick Advocaat, decidió retrasarle y reconvertirle en central. Si Hiddink echa mano de él contra España, formaría pareja con Ignashevich.
Yuri Zhirkov: talento puro
Aunque estén Arshavin y Pavlyuchenko, dos estandartes de Rusia, Zhirkov es el jugador con mejores prestaciones técnicas de la selección. A pesar de que su demarcación natural es de interior izquierdo, un zurdo cerrado que patea la banda con su equipo, CSKA de Moscú, Hiddink le ha usado de lateral en los cuatro partidos de la Eurocopa. Talento puro, con clara vocación ofensiva, ataca mejor que defiende -aspecto que debe explotar España- y se atreve con los regates y los desbordes. Acredita un buen golpeo de balón y no se cansa de subir durante los 90 minutos. Su compromiso con Rusia es total. Para no trastocar los planes de preparación del seleccionador, se casó con su novia, Inna, en Turquía, durante una concentración del combinado nacional.
Sergei Semak: un veterano con oficio
La convocatoria de Semak ha sido una de las sorpresas de la lista de Hiddink. El veterano centrocampista del modesto Rubin Kazan ha estado fuera de la selección durante más de dos años, con la que había jugado casi un medio centenar de partidos y anotado cuatro goles, pero el técnico holandés decidió resucitarle y, además, confiarle el brazalete de capitán. El futbolista ha respondido con creces y ha sido titular en los cuatro partidos que Rusia ha disputado hasta la fecha. Se trata de una especie de bisagra que articula las conexiones entre la defensa y el ataque.
Se compromete en las labores de destrucción del juego rival, aunque jamás renuncia a las tareas ofensivas.
Konstantin Zyryanov: destructor ruso
Que la elegancia no está reñida con las labores de ‘albañilería’ en el centro del campo lo demuestra en cada partido Konstantin Zyryanov, un hombre en el que Hiddink confía a pies juntillas y que será fundamental en el choque ante España. Marcado por la tragedia -perdió a su mujer y a su hija de corta edad hace seis años-, se refugió en el fútbol para sobrevivir al pasado. Se trata de un jugador defensivo, ‘programado’ para entorpecer la fluidez del equipo rival, aunque también participa en las labores de creación, donde nace el fútbol de Rusia. Demostró su clase en la final de la Copa de la UEFA, con el Zenit, donde cuajó un formidable encuentro y lo selló con el segundo gol de su equipo.
Igor Semshov: el comodín
Igor Semshov es un centrocampista camaleón. Se adapta a todo, a cualquier rincón del ‘verde’, una cualidad que escasea en el fútbol moderno. Titular indiscutible con Hiddink, puede jugar de interior en las dos bandas, dificultar la circulación del balón en la medular e incluso buscar el gol como media punta. En la Eurocopa, no obstante, ha trabajado en la sala de máquinas y se ha dedicado a labores de corte defensivo. Se compenetra muy bien con Zyryanov y, sin descuidar sus tareas de contención, se ofrece de apoyo a los delanteros.
Diniyar Bilyaletdinov: técnico y con buena visión de juego
Al igual que Akinfeev, Bilyaletdinov es uno de esos jóvenes valores rusos que muy pronto traducirá su talento en euros en algún club europeo sin problemas de liquidez. Un centrocampista zurdo y con calidad que se desenvuelve con elegancia por la banda izquierda, frecuentemente doblado por Zhirkov. Con apenas 19 años se convirtió en el titular indiscutible de su equipo, el Lokomotiv de Moscú, y ahora, con 23, también luce el brazalete de capitán.
Acredita un perfil técnico completo, ‘lee’ bien los partidos y, además, posee un disparo potente a media y larga distancia.
Roman Pavlyuchenko: el matador ruso
El jugador del Spartak de Moscú es un delantero con mayúsculas. Puro instinto, un oportunista de área, que vive por y para el gol. Lo lleva en la sangre, juega para marcar y su eclosión se ha producido en el inmejorable escaparate de la Eurocopa. Ya está en la agenda del Real Madrid y el Barcelona -le gusta mucho a Guardiola-, aunque el Sevilla también se ha metido en la rueda de los interesados. Pavlyuchenko ha anotado tres tantos en lo que va del campeonato, uno de ellos a España en el primer partido, y es una amenaza constante para la portería rival. Está bien dotado técnicamente y sus remates son impecables, precisos, tanto que muchos le apodan ya como el ‘Van Basten ruso’.
Andrei Arshavin: Y arriba, la fantasía
Una tarjeta roja en el último partido de la fase de clasificación contra Andorra impidió a Andrei Arshavin disputar los dos primeros choques de la Eurocopa. Un terrible hándicap para Rusia, que necesita de la fantasía de este menudo jugador para optimizar la pegada de Pavlyuchenko. Reapareció ante Suecia y marcó e hizo lo propio en los cuartos de final contra Holanda. Está en constante movimiento, busca los espacios, cae a las bandas y se atreve con el uno contra uno. El delantero del Zenit, campeón de la UEFA, es el brazo ejecutor del fútbol elaborado de Guus Hiddink. El punta se ha convertido en la referencia de su equipo, habilidoso y veloz, un ‘desatascador’ en los momentos de crisis; cuando las ideas se apagan, se enciende la luz de Arshavin.
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