
Podía haber sido su jubilación internacional, pero su carácter de ganador le mantuvo vivo. Creyó en lo imposible y en la última jugada se echó adelante, empujando con él a todo el equipo.
VMT -09:15:50 - 11/04/2008
Su experiencia le valió, él que ha jugado 139 partidos en competiciones europeas, que ha sido 86 veces internacional, que ha estado en cuatro Mundiales y que ha sido subcampeón del mundo, campeón de Europa y ganador de una Liga de Campeones, una Copa de la UEFA y una Copa Intercontinental, además de siete Bundesligas, cinco copas alemanas y otras tantas supercopas de su país. Sus 14 años en el Bayern no han podido estar mejor aprovechados.
Una pena que sus innegables cualidades como portero hayan sido inversamente proporcionales a la imagen que ha dejado en la mayor parte de los campos. Prepotente, siempre con cara de enfado, se le recuerda en los terrenos de juego más por sus desplantes que por sus paradas. Cómo cuando se marchó del Santiago Bernabéu mostrando al Fondo Sur cuatro dedos de su mano el día en que el Bayern ganó por 2-4 en la Liga de Campeones de 2000.
Ayer apenas pudo hacer gala de su amplio repertorio de excentricidades porque el balón no le llegó. Sólo se hizo notar en el sorteo de campos, cuando eligió campo y tuvieron que cambiar los dos equipos de ubicación, cuando sacó lo balones de su puerta y en esa jugada final que se fue a rematar.
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