
Los españoles, por su lado, naufragaron entre el viento y los "greenes". Un año más, no habrá triunfo local en Valderrama.
Vocento VMT -08:52:43 - 04/11/2007
El golf es un deporte de largo recorrido. A veces demasiado. Si en sus sueños de mocedad le dicen al bueno de Justin Rose que iba a tardar una década en ser el número uno europeo tal afirmación le habría parecido una afrenta. Después del Open Británico de 1998, donde estuvo peleando por el triunfo aunque todavía jugaba como aficionado y terminó en cuarto lugar, se comía el mundo. Se hizo profesional al día siguiente y sólo quería sacar un rendimiento inmediato a su repentina fama.
Sin embargo, en el golf no sirven las prisas. Le costó cuatro temporadas descollar de verdad (cuatro victorias en 2002), pero el fallecimiento de su padre le llevó a una crisis de la que sólo se ha levantado esta campaña. ¡Y de qué manera! Ganó el Masters de Australia a principios de año y, pese a haber jugado lo justo en Europa, sus grandes actuaciones en los "majors" (quinto en Augusta, décimo en el US Open y duodécimo en el British y el PGA) le han traído a Sotogrande con el Orden de Mérito a tiro.
Fue de menos a más
Aunque lo tiene a tiro, el inglés no quiere presionarse. "Sólo pienso en ganar el Volvo Masters -reconoció-, porque así vendrán juntos el número uno continental y el sexto mundial". Sin duda, una buena filosofía.
Si sigue jugando como ayer, no debería tener problemas para conseguirlo. A pesar de comenzar fatal ("bogey" y doble "bogey") se rehizo con tres "birdies" y conservó sus cuatro golpes de ventaja. Los españoles, por su lado, naufragaron entre el viento y los "greenes". Un año más, no habrá triunfo local en Valderrama.
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