
Para los no aficionados puede que los logros de Tiger Woods pasen desapercibidos. Todo el mundo lo reconoce como un gran golfista, pero si no se ponen sus éxitos en perspectiva se hace difícil valorarlos.
VMT -08:38:54 - 18/03/2008
El conseguido el pasado fin de semana, ganar el Bay Hill, no dejaría de ser un título rutinario para alguien que a estas alturas sólo tiene en la cabeza batir el récord de «majors» de Jack Nicklaus (18). Sólo está a cinco salmones de pescar el increíble registro del «Oso Dorado» y parece que todo lo que no sea ganar uno de los cuatro torneos del «Grand Slam» no tiene importancia.
Sin embargo, este último título sí es especial. Es el número 64 de su carrera en la PGA, con lo que iguala la marca de Ben Hogan en toda su trayectoria y se queda a nueve de los alcanzados por Nicklaus (73) y a 18 de Sam Snead (82). Pero lo verdaderamente asombroso es que Tiger lo haya logrado sólo en 233 torneos disputados y únicamente en 12 temporadas. Increíble si se tiene en cuenta que sólo tiene 32 años y que difícilmente pasa de las veinte semanas de juego al año.
Por si fuera poco, no conoce la derrota este año (los tres torneos que ha disputado los ha ganado), acumula siete títulos seguidos (y diez de los últimos once) y tiene ya tanta rutina ganadora que lo hace incluso sin jugar bien. Quién le iba a decir a Woods que iba a vencer después de superar el corte a siete golpes del entonces líder, Vijay Singh. Claro que, con dos vueltas finales de 66 (la cuarta culminada con un «putt» decisivo de seis metros sobre la bocina), volvió a obrar el milagro. «Es la situación en la que me siento más cómodo, cuando tengo el «putt» de la victoria en mis manos. Así puedo controlar la situación a mi antojo; disfruto con ese tipo de presión». Los récords están para batirlos y está empeñado en hacerlo cuanto antes. Es el más grande del momento y lo va a ser de la historia. Cada vez le falta menos.
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