
"Me preocupaba el vacío que genera dejar la actividad", reconoce "Seve". "Ahora compito contra mí mismo", afirma el cántabro.
Vocento VMT -12:59:56 - 26/11/2007
De Severiano Ballesteros se puede decir que es el mejor golfista de la historia, la esencia de ese deporte o incluso el golf mismo. Se le defina como se le defina, alguien, en cualquier lugar del mundo, ya lo habrá hecho antes del mismo modo y con palabras más altisonantes. Y, aún así, mantiene ese carácter tímido que le hace pasar, en cuestión de segundos, de la carcajada a la frente pesarosa y la mirada nostálgica. El pasado sábado, el maestro recibió el homenaje del golf vasco durante la Gala de los Premios Driver 2007 y allí hizo una demostración de cómo conquistar a cientos de personas, rendidas de antemano, con ingenio y buen humor. La melancolía llega cuando se le pregunta por sus glorias pasadas y por su reciente retirada, que hizo pública el pasado mes de julio. Con cincuenta años y tras más de tres décadas dedicadas a forjar una leyenda como profesional, el más grande se fue.
-Ha hecho vibrar a multitudes y ha alcanzado metas que la mayoría de los mortales ni llega a soñar. Ahora, retirado, ¿se ha aburrido estos últimos cuatro meses?
-No, que va. Me encuentro bien. Es cierto que me preocupaba el vacío que genera el dejar la actividad, la competición, pero estoy activo.
-¿Qué hace?
-Colaboro con los Special Olimpics, acabo de hacer una sesión de fotos para una empresa alemana de jardinería, un documental, está a punto de salir mi autobiografía en España, diseño campos de golf... Y estoy con mis hijos, a quienes enseño a jugar. Uno es handicap 0 y el otro handicap 3. Ahora estoy muy bien.
-Y descansa, al fin.
-No me he retirado por cansancio, sino porque el cuerpo ya no aguantaba el ritmo de la competición; ya no hay los mismos reflejos, elasticidad... ya no hay las mismas ganas. He quemado una etapa y ahora estoy en otra.
-Muchos deportistas de élite necesitan ayuda psicológica tras su retirada para adaptarse a una vida alejada de la gloria, para asimilar que ya no son el centro de atención. ¿Es su caso?
-Yo he hecho todo lo contrario. He creado una empresa que se llama Motivation & Training y que enseña cómo mejorar la autoestima, la motivación y el liderazgo.
-¿No echa de menos las multitudes que le aclamaban y coreaban su nombre?
-He entrenado mucho la mente y creo que todo lo que somos, lo que sentimos y lo que creemos está en la cabeza. Si uno está mentalizado para entender que las cosas son como son y no como uno quiere que sean, eso es suficiente para poder adaptarse a la nueva situación.
Una lucha continúa
-¿Tampoco echa de menos la competición?
-No. Estoy entrando en otra etapa donde creo que es mi deber enseñar a la gente todo lo que he aprendido, todo lo que he hecho para llegar hasta donde he llegado.
-Incluso ha sacado un libro de autoayuda, "Las claves del golf para la vida". ¿Cuáles son esas claves?
-Todos, el algún momento, nos desviamos o nos perdemos, y lo que hay que hacer es ver las cosas como son, afrontar los problemas y superarlos. Así que la vida es como el deporte, una lucha contínua donde cada día tratamos de mejorar. Yo, ahora, compito contra mí mismo.
-Si con el reposo remitiesen sus problemas físicos, sobre todo de espalda, ¿se plantearía competir otra vez contra alguien que no fuese usted mismo? Me refiero a volver a jugar al más alto nivel.
-Nunca hay que decir nunca jamás. Quizás jugaría algún torneo, exhibiciones... a ver cómo me siento. Por ejemplo, un Masters, pero sólo para divertirme. Con mi palmarés tengo derecho para volver a jugar en cualquier momento.
-Con ese palmarés popularizó en España y en Europa un deporte que era menos que minoritario y asociado con los "pijos". Ahora, miles de personas juegan pero, ¿falta una gran estrella que vuelva a poner al golf entre los deportes mediáticamente más atractivos?
-En primer lugar, hay que decir que el golf es un deporte más para practicarlo que para mirarlo, algo que no ocurre, por ejemplo, con el fútbol. En segundo lugar, sí hay estrellas, como Sergio y José Mari.
-Pero nadie ha llegado a tener su proyección. Usted fue nombrado mejor deportista español del siglo XX. Una responsabilidad.
-Sí. Cuando te conviertes en una estrella tienes unas obligaciones, el deber de hacer gala de un buen comportamiento, porque eres referencia para quien viene detrás. Sin embargo, eso no representa un peso para mí: me comporto como soy, con educación y con ética.
La ley del golf
-Hay sectores a los que se les acusa de desconocer ese último término, por ejemplo el inmobiliario. Urbanizaciones y campos de golf van de la mano en muchos lugares, y muchas son las críticas por su coste medioambiental. ¿Qué le parece todo esto?
-El otro día estuve hablando con Jaime Lissavetzky (secretario de Estado para el Deporte) para formar una especie de "consejo de sabios" cuya función sea asesorar y aportar experiencia. Algo fundamental es crear la ley del golf, y eso es muy fácil.
-¿Qué tiene que ver eso con los atropellos urbanísticos?
-De ese modo se regularía en qué campo se pueden construir algunas viviendas, en cual algunas más, y en cual ninguna. Depende de la situación.
-Pero la cuestión es que, ahora, en muchos casos se construye el campo de golf para dar un valor añadido a las viviendas.
-Es cierto que un campo revaloriza las viviendas nuevas, pero también que hacer uno es muy caro y si no se construyen casas es muy difícil afrontar ese gasto. Una campo de golf debe tener 300 ó 400 viviendas como mínimo para que salga adelante.
-Ha habido muchos abusos.
-¿Que se han hecho auténticas salvajadas en el sur de España? Sí, es cierto. Pero también es verdad que ahora todo eso está cambiando.
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