
Desde que irrumpió en el Mundial este genuino piloto se hizo un hueco en los titulares por su ingenio, su simpatía y su innegable calidad, que le llevó a ir superando, una tras otra, todas las metas que se ponían a su alcance.
VMT -10:31:11 - 29/09/2008
Sobran las presentaciones a la hora de hablar de Valentino Rossi porque a estas alturas su vida es tan pública como la de cualquier personaje habitual del papel cuché, donde por cierto también han tenido cabida sus deslices. Desde que irrumpió en el Mundial de Motociclismo este genuino piloto se hizo un hueco en los titulares por su ingenio, su simpatía y su innegable calidad, que le llevó a ir superando, una tras otra, todas las metas que se ponían a su alcance.
Primero se hizo con el título de 125cc, después llegó el de dos y medio y su salto a la categoría reina le llevó hasta la primera corona sobre aquellas añoradas máquinas de 500cc. Cambió la reglamentación y llegaron las cuatro tiempos, pero él también ganó y sumó diplomas hasta hacerse en Motegi con el que más se le ha resistido, el octavo y primero sobre una 800cc.
Ha ganado con Aprilia, con Honda y con Yamaha. A veces parecía más fácil y en otras ocasiones parecía imposible, pero ha sabido rehacerse incluso de su temporada más negra, la del año pasado. Su manager le traicionó, la Hacienda italiana le reclamó cifras millonarias y al final consiguió reponerse a todo y legalizar la que nunca dejó de ser su residencia habitual en la localidad de Tavulla, que reluce en el mundo gracias al amarillo fluorescente de su héroe. Pero los seguidores de Valentino hace mucho tiempo que traspasaron fronteras y se cuentan por miles mucho más allá de su adorada Italia y él lo sabe. Rossi adora a sus seguidores con el mismo esmero que destroza sin piedad a sus rivales, pero gana y además lo hace siempre con la mejor de sus sonrisas.
Colecciona récords y piensa seguir haciéndolo porque sus flirteos con la Formula 1 forman parte del pasado y seguirá en el Mundial de Motociclismo, con Yamaha al menos durante las dos próximas temporadas, buscando siempre la victoria, pero también sabe divertirse como nadie.
Por eso antes de este Gran Premio de Japón ya anunció que correrá de nuevo a final de año la prueba inglesa del Mundial de Ralis, algo que ya hizo anteriormente con poco éxito y cuando Rossi no triunfa, siempre se le queda clavada una espina que no puede obviar y sabe que solo se puede responder compitiendo de nuevo.
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