Tras el fracaso sin paliativos de la Eurocopa de Portugal y la dimisión -como no podía ser de otra forma- de Iñaki Sáez, dos nombres de consenso sonaron para ocupar el banquillo de 'la roja'. Dos hombres veteranos, con experiencia y conocidos por su capacidad por manejar con acierto los vestuarios y sacar lo mejor de sus jugadores: Vicente del Bosque y Luis Aragonés.
Aragonés fue finalmente el elegido y a todo el mundo le pareció bien. Para Luis, convertirse en seleccionador supone el colofón a su brillante trayectoria de entrenador. Cuando firmó por el Atlético de Madrid en su última etapa, incluyó en su contrato una cláusula por la cual el club no le pondría obstáculos para marcharse si la Selección le reclamaba. Tal era la ilusión del 'sabio de Hortaleza' por dirigir el combinado nacional.
En el banquillo, Luis se ha comportado como el tipo inteligente y de vuelta de todo que es. Ha suavizado su carácter y ha intentado ganarse a la prensa, concediendo cuantas entrevistas le han pedido. El objetivo era crear un ambiente favorable a la selección, que todos remen en el mismo barco, que la Selección sea realmente de todos.
No ha vendido motos en ningún momento declarando que "vamos a ganar el Mundial", sino que en todo momento ha destacado que España es una buena selección técnicamente, pero no tanto físicamente y que nos falta saber competir en determinados momentos. "El otro fútbol", que decía Camacho. En todo caso, esta honestidad no ha ido reñida con la ambición. Aragonés ha declarado en numerosas ocasiones que, si España no se clasifica para semifinales, él abandonará el puesto.
Su trayectoria no necesita presentación. Como jugador triunfó en el Atlético de Madrid de la mejor época, el que estuvo a punto de ganar la Copa de Europa en 1974 y consiguió tres Ligas y dos Copas. Comenzó como técnico en el equipo de su vida, el Atlético, nada más colgar las botas. Ha entrenado además a Barcelona, Espanyol, Sevilla, Valencia, Oviedo y Mallorca. En ninguno de ellos decepcionó, obteniendo casi siempre los objetivos para los que había sido contratado, ya fueran evitar el descenso u obtener títulos. Su palmarés como entrenador comprende 1 Liga, 4 Copas, 1 Supercopa de España y 1 Copa Intercontinental.
El 18 de Agosto del 2004, la Federación Española de Fútbol le eligió para guiar a España al Mundial de Alemania. De nuevo, objetivo conseguido pese a tener que pasar por la repesca en un grupo relativamente sencillo. Entrenador exigente y comprometido, su punto más bajo llegó después de que las cámaras le grabaran en un entrenamiento motivando a Reyes con expresiones que algunos consideraron racistas hacia Thierry Henry. Hubo quien pidió su dimisión, pero Luis -que demostró sobradamente no ser racista- continuó en el cargo y ahora se enfrenta al reto de que España no vuelva a decepcionar en la fase final de un Mundial.
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