Michael Ballack es un jugador peculiar. Su lentitud le han hecho ganarse la imagen de ser un vago y, pese a tener buena técnica, saber manejar el balón y tener buena visión de juego, tampoco es el jugador más técnico de Europa y posiblemente tampoco lo sea de su selección. Entonces, ¿por qué es Michael Ballack tan importante? La respuesta es sencilla: porque en los momentos decisivos se convierte en un jugador clave y porque nunca se arruga.
Con un gran disparo a puerta y un excelente remate, Ballack destaca más como llegador que como creador. Tras debutar en el Kaiserslautern, fue fichado por el Bayer Leverkussen, donde se convirtió en una estrella en un año en el que su equipo se quedó a las puertas de llevarse la Bundesliga y la Champions. Tras ser nombrado mejor jugador alemán, el club muniqués fue a por él y, pese a que en la primera temporada su rendimiento no fue el esperado, ha conseguido convertirse en el líder del equipo más fuerte de Alemania.
Precisamente esta capacidad para hacerse con el timón de un grande ha terminado por convencer a sus detractores. Y no sólo en un grande, en la selección ha seguido respondiendo durante los últimos 5 años, convirtiéndose en el jugador más destacado de Alemania en el Mundial de Japón y Corea, donde consiguió tres goles y metió al equipo en la final.
Ahora que los mejores tiempos de Oliver Kahn ya han pasado, Ballack se convierte, a sus 29 años, en el faro ineludible del equipo anfitrión. Todo un país deposita sus esperanzas en sus botas y en su lento correr. Pero sobre todo en sus goles. |