Cuando Frank Lampard salió del West Ham para ir al Chelsea, nadie se pudo imaginar que se alzaría, entre los Beckhams, Owens y Rooneys, como el mejor futbolista inglés. Sus puntos fuertes son la visión de juego, el pase en largo y en profundidad y el disparo y la llegada. De hecho, no sólo es un jugador que da goles, si no que es uno de los goleadores destacados de la Premier League.
Si Ronaldinho no hubiera explotado en Barcelona de la manera en que lo hizo, el inglés sería, sin duda, Balón de Oro, merced a una progresión que le ha hecho alcanzar a los 27 años un momento de juego soberbio. De hecho, ya ha superado a su padre, Frank Lampard Señor, en la memoria de todos los aficionados.
En el Chelsea ha logrado convertirse en el pilar fundamental e imprescindible en el que es posiblemente el único club del mundo que puede fichar al jugador que desee. Y en la selección inglesa, pese a que la capitanía recae sobre el más veterano Beckham, ya se ha hecho con los galones en el campo.
Su combinación de técnica y pasión (realmente, es difícil encontrar estrellas del futbol de hoy en día que se comprometan de tal manera con un equipo) le ha hecho ganar muchos adeptos, además de demostrar una gran versatilidad, ya que ha pasado de mediocentro llegador a ser un auténtico 10, papel en el que también se desenvuelve muy bien. No obstante, en Inglaterra suele jugar algo más retrasado, compartiendo la creación con Steven Gerrard. Es un buen lanzador de faltas y un excelente especialista desde el punto de penal. Cumplirá 28 años en pleno mundial. |