Cuando en la pasada eurocopa un jugador de 18 años se convirtió en la referencia de la selección inglesa, muchos no se sorprendieron. Wayne Rooney será dentro de dos o cuatro años el mejor jugador sobre la tierra y ahora su sola presencia en el campo puede ganar un partido.
Apareció en el Everton con 16 años y desde entonces ha evolucionado muchísimo. Ha pasado de ser un jugador de área y un buen delantero a ser un 10 que puede jugar en cualquier posición en ataque. De hecho, ahora destaca más por los goles que da a sus compañeros que por los que mete, y eso que son siempre los más espectaculares.
Además, su propio estilo de juego ha evolucionado, a su fuerza y técnica está incorporando una elegancia en el manejo del balón y en sus movimientos que hace dos años ni se le intuían, por momentos recuerda incluso a Zidane en la forma que tiene de levantar la cabeza y de llevar la pelota.
Cuando Alex Ferguson le retrasó unos cuantos metros y le dio los galones de ser el mediapunta del United, muchos criticaron al escocés ya que pensaban que lejos del área era un jugador estéril. El progreso del 8 de los red devils ha dado la razón a Sir Alex y a todos aquellos que piensan que Rooney es un superdotado para jugar al fútbol.
Rooney acude a Alemania con la incertidumbre de la recuperación de su lesión, que tal vez no llegaría hasta el final de la primera fase. Si se recupera perfectamente de su lesión y no tiene la mala suerte de recaer, como le sucedió en la Eurocopa, puede convertirse en el hombre del Mundial si su equipo llega lejos.
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