
Paralizar un país y tener a medio mundo pendiente de un espectáculo es lo que consigue cada año la Superbowl, el duelo final que enfrenta a los campeones de las dos conferencias de la NFL, la Nacional y la Americana.
Vocento VMT -17:17:54 - 03/02/2008
El «Supertazón», como se le conoce en los ámbitos latinos, es algo más que un partido de fútbol americano. Organizado a lo grande, tiene la virtud de reunir a los norteamericanos este domingo de febrero como si de la Navidad o el día de Acción de Gracias se tratare. Es una fiesta nacional y nadie osa a hacerle sombra. De hecho, otras grandes organizaciones como la NBA o la PGA evitan celebrar partidos o torneos de golf en los horarios cercanos.
Contra cien millones de espectadores sentados delante de la televisión es lógico que nadie quiera competir. Cuando los anunciantes pagan dos millones de euros por anuncios de treinta segundos es porque obtienen una repercusión absoluta, tanto dentro como fuera de sus fronteras. La señal se transmite a 223 países (entre ellos España, a las doce de esta noche, en Digital Plus) y también modifica otro tipo de costumbres, como las corridas de toros vespertinas del vecino mejicano o, sin ir más lejos, la programación de la radio española: el único domingo en el que no se emite el programa líder de la radio taurina en España («Los Toros») es éste.
14 toneladas de bocadillos
Como se puede suponer, un hecho de esta relevancia da pie a todo tipo de estudios y especulaciones. Por citar sólo uno de ellos, el realizado por el New England Journal of Medicine, se calcula que durante la emisión se consumirán sólo en los Estados Unidos 14 toneladas de bocadillos, 5 de patatas fritas, 3"7 de tortitas de maíz, 1"7 de palomitas y 1"1 de frutos secos. En el país de la comida basura, este espectáculo tenía que batir también todos los registros.
La fiesta que se ha preparado en el estadio de la universidad de Arizona es espectacular. Ya el recinto impresiona, con su cubierta retráctil que permite jugar al aire libre o a cubierto en función del calor del desierto y con su césped natural extraíble que es un icono de la arquitectura deportiva moderna. Y si las jugadas de sus ídolos no lo consiguen, seguro que las actuaciones previstas (Alicia Keys, Tom Petty, Bon Jovi...) levantarán a los 60.000 privilegiados que han conseguido las cotizadas entradas.
Por lo que se refiere a lo meramente deportivo, nadie pone en duda el favoritismo de los New England Patriots. Los bostonianos son el equipo de la década (han ganado ya tres títulos desde que cambió el siglo) y llegan en pleno récord victorioso. Han concluido la temporada regular con un inmaculado balance de 16-0 y, si repiten esta noche, igualarán la marca perfecta de Miami en 1972: acabar el año si conocer la derrota. Para ello cuentan con el mejor entrenador, Bill Bellichick, y al mejor pasador, Tom Brady, como estandartes del bloque más compensado.
Enfrente llegan los New York Giants, el mejor cuadro defensivo, que pese a estar más castigado por las lesiones lleva diez triunfos seguidos fuera de casa. Las apuestas mandan 12-0 para los primeros, pero si no toman ventaja al principio quizá puedan sentir la urgencia de hacer historia. Y ahí los neoyorquinos pueden sacar provecho.
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