De un lado existe un diagnóstico: el riesgo de la muerte súbita. Y de otro, la evidencia de un enorme potencial. Es la contradicción permanente en la que vive Javier Gómez Noya, el primer español campeón de la Copa del Mundo de triatlón.
VMT -08:41:11 - 06/11/2006
El empeño por competir le llevó ayer hasta la cima de este singular deporte, combinación de natación, ciclismo y atletismo. Hace un año no tenía licencia por un dictamen médico: valvulopatía aórtica congénita. Hoy es el mejor del mundo.
Desde hace seis años, el ferrolano conoce la debilidad operativa de su corazón, la pérdida de capacidad para controlar la sangre que fluye desde su ventrículo izquierdo a la aorta. Un asunto que suena grueso y que enfrentó al gremio médico. A través de Araceli Boraíta, el Consejo Superior de Deportes advirtió a la Federación de Triatlón de la contingenia y aconsejó que se le retirase la licencia. Los asesores del deportista -Nicolás Bayón y el doctor McKenna- no aceptaron la fatalidad de la valoración.
En la confrontación de ideas, Gómez Noya no se resignó a aparcar el deporte que daba sentido a su vida. «Yo soy el primero al que le importa mi salud y no compito a tontas y a locas, sino con una opinión médica que me respalda», dijo entonces. Y no hubo forma de convencerle de lo contrario.
Después de litigar con el Consejo, de aportar documentación y análisis que jugaban a su favor, se exilió a Mulhouse para competir con licencia francesa. Un dilema peliagudo: su pasión contra su vida. Su corazón no le traicionó en el máximo esfuerzo de un deporte durísimo: 1,5 kilómetros a nado, 40 en bici y 10 a pie. Y se salió con la suya.
El pasado 21 de febrero consiguió la licencia española, pero con un documento por medio en el que todos se lavan las manos, salvo él, si su aorta falla. Sólo el triatleta y sus médicos se responsabilizan de su actividad profesional. Y como si fuera una ITV, el permiso debe renovarse cada seis meses auscultando ese corazón.
Así pues, Javier Gómez Noya coge un avión cada tres meses destino Heathrow para someterse a un chequeo integral. En Londres le revisa el doctor McKenna y todos pendientes de su ventrículo y con los informes bajo el brazo, acude a la siguiente carrera.
El triatlón es un deporte peculiar. Precisa, como todos, de dinero para los costosos desplazamientos y, sobre todo, de tiempo para la recuperación física. Gómez Noya, por ejemplo, sólo ha concursado en siete de las dieciséis pruebas de la Copa del Mundo. Y aun así, es campeón.
Empezó a creérselo el pasado junio en la casa de Campo de Madrid, cuando ganó de calle y atisbó el liderato de la competición. Desde entonces se encontraba al acecho: primero en Hamburgo, segundo en Pekín y Jordania, tercero en Canadá, décimo en Qatar y Lausana.
Hasta que ayer se citó con las cálidas aguas del Golfo de México. Afrontó la prueba de Cancún como líder del Mundial, desarticuló a sus cinco rivales para el título y ganó como pretendía para cerrar el círculo de su aorta.
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Deseo felicitar al Sr. Javier Gómez por su esfuerzo y sacrificio desinteresado en beneficio de España, su comunidad y familia.
Si no es mucha molestia solicito factible hacerme llegar una Tabla de Entrenamiento de Triatlón.
Desde ya agradecido.
Edwin Pozo
Me gusta mucho esta pagina me podeis dar el numero de todos los cachondos
Tengo que rendirme a los pies de Javier, después de leer este articulo.
Una persona ama el deporte hasta el punto de tener su vida en las manos en cada carrera, lo fuerte es que no depende de él sino de su corazón y eso es lo que a uno le hace pensar el valor que tiene esta vida que tanto apreciamos en algunos momentos y en otros la hechariamos a perder....
Eres un crack Javier!
ENHORABUENA!