
Para el nadador "es muy injusto" que algunos digan que su travesía se encuentra bajo sospecha porque le trasladaran durante algún kilómetro mientras negociaba su continuidad.
Vocento VMT -10:26:05 - 07/01/2008
La organización quiso suspender la prueba a mitad del tercer cruce y le obligó a montarse en una barca, pues peligraba la integridad física de los médicos y del servicio de la Cruz Roja, dado que las embarcaciones estaban anegadas de agua. David estuvo "diez minutos discutiendo" en una de las naves. "Probablemente, la nave avanzara" durante ese tiempo y no se admitirá el récord del triple cruce, sino el de "dos veces y media". Pero no se puede despreciar su proeza. Para el nadador "es muy injusto" que algunos digan que su travesía se encuentra bajo sospecha porque le trasladaran durante algún kilómetro mientras negociaba su continuidad. Volvió al agua. "Sabía que en Ceuta me esperaban cinco mil personas" y no podía dejarles con el agua salada de la decepción. No sólo cubrió el tercer cruce del Estrecho, sino "el extra de doce kilómetros hasta Ceuta".
-Han pasado quince horas desde que alcanzó el puerto de Ceuta. ¿Qué siente?
-No puedo olvidar todas las experiencias que hemos vivido durante más de doce horas. Comencé a las 9,35 de la mañana y acabé a las 10,05 de la noche. Estoy dolorido, pero contento por el recibimiento que disfruté en Ceuta. Había cinco mil personas. No se imagina lo que sucedió allí, con fuegos artificiales y el castillo y el foso iluminados para celebrar mi llegada. Era el colofón de un día durísimo. Nunca había visto llorar a mis médicos y a los acompañantes de la Cruz Roja. Lo pasé muy mal y ellos, también, especialmente cuando se fue la luz. Vomitaba. Temblaba, sufría hipotermia. Había olas de cinco metros y no se veía. El agua entraba en las embarcaciones y era muy difícil controlarlas. Me golpearon en muchas ocasiones, una de ellas de forma muy fuerte en la espalda.
-¿Las barcas se alejaron de usted para no dañarle?
-Un poco, pero tampoco podían separarse mucho, porque la barca de la izquierda tenía el foco de luz y la de la derecha, en la que iban mis médicos, me surtía de una bebida isotónica cada quince minutos y de un plátano cada hora. Cuando nado respiro por la derecha... El problema es que, con el duro oleaje, tenían que dedicarse a achicar agua para no hundirse. Mis médicos y la Cruz Roja decían que era como el hundimiento del Titanic. Por eso, la organización decidió anular la prueba. Discutimos y decidí seguir.
-Explíqueme esa situación, porque la carrera estuvo detenida.
-Yo entendía a los organizadores. Había chillidos, porque ya peligraba no sólo mi integridad física, sino la de mis acompañantes y la de los equipos de la Cruz Roja. Pero deseaba seguir y hablé para convencerles. Hubo gritos, nervios. Y regresé al agua. Quería hacer el triple cruce y no podía dejar a Ceuta sin verme llegar.
-Algunos critican que estuvo montado en una barca mientras negociaba su continuidad y que así avanzó algún kilómetro.
-Eso duele mucho. Es desagradable escuchar estas cosas. Hablé con ellos durante unos diez minutos y probablemente la embarcación avanzara, porque había que salir de la corriente central del Estrecho, pero quizá me dejaron más lejos de Ceuta. No lo sé. Sí le digo que lo peor es pararte durante diez minutos, porque hay que tener muchos co... -"espermatozoides"- para poner otra vez en marcha los músculos. Es injusto. Quizá no se reconocerá oficialmente que hice el triple cruce porque subí en la barca para negociar, pero se admitirá que realicé dos cruces y parte del tercero. Dos y medio.
-Además, remató la faena con el extra de unos doce kilómetros hasta Ceuta.
-En efecto. La travesía del Estrecho es más corta, cuarenta y ocho kilómetros, y yo nadé unos sesenta. En el tercer cruce recibía inyecciones que atravesaban mi traje de neopreno para cortar los vómitos. También sufría hipoglucemia. Mis acompañantes me animaban y me decían que nadara hacia la montaña -en territorio africano-, ¡pero yo no veía ninguna montaña, no veía nada!
-Al llegar, fue hospitalizado.
-Tenía falta de glucosa, además de hipoglucemia. Y tosía mucho, por lo que me hicieron radiografías de pecho. Me acosté a las doce, pero antes me pidieron si quería comer algo especial. Como necesitaba azúcar, solicité un trozo de Roscón de Reyes con chocolate. Fue mi regalo de Reyes. El otro fue el público de Ceuta.
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Todo mi apoyo para este gran nadador español.
Eres el mejor!!
http://angelodemonio.wordpress.com/2008/01/12/linchamiento-publico-a-david-meca-en-antena-3/