
La esquiadora granadina quedó decimotercera en la clasificación general del gigante, donde la deportista estadounidense Mancuso se llevó el oro olímpico.
Vocento VMT -10:49:25 - 24/02/2006
En su gran día, en el momento más importante de su dilatada carrera y cuando toda España soñaba incluso con la medalla de oro, María José Rienda decepcionó, no dio la talla esperada y sólo pudo terminar este viernes decimotercera en el gigante de los Juegos Olímpicos de Turín que ganó, contra todo pronóstico, la estadounidense Julia Mancuso. La también granadina Carolina Ruiz, de origen chileno, sí estuvo dentro de lo esperado y acabó vigésima.
Con 30 años, una edad más que considerable para el esquí, la granadina estaba ante la gran oportunidad de cerrar su palmarés con lo máximo, un metal olímpico. Le avalaban su excelente estado de forma y el "ranking", ya que ocupa el segundo puesto en la Copa del Mundo de la especialidad y había ganado tres de los siete gigantes disputados esta temporada, entre ellos los dos últimos en Ofterswangh.
Su flojísima primera manga, en la que acabó decimoséptima a más de un segundo de las mejores, fue un hándicap imposible de recuperar por más que saliese a tope, con "el cuchillo entre los dientes" y dispuesta al todo o nada, en la segunda bajada. Remontó cuatro puestos, en realidad más gracias a las salidas de pista de muchas de sus rivales que a su crono, pero acabó muy lejos de la cabeza, a casi tres segundos.
Ansiedad
Ansiedad, nervios, presión, saber que había despertado tanta expectación que hasta los Príncipes de Asturias viajaron a la estación piamontesa para festejar su éxito, niebla, nieve copiosa durante ambas bajadas... Causas del varapalo se pueden encontrar muchas, pero el caso es que Rienda erró cuando menos debía y por eso terminó llorando una amarga derrota que tampoco debiera empañar sus cinco extraordinarios triunfos parciales en pruebas de la Copa del Mundo, uno más que Blanca Fernández-Ochoa.
Sabe Rienda que, en el improbable caso de que decidiera seguir en liza, llegaría demasiado mayor a los Juegos Olímpicos de Vancouver-2010. Ha competido en Lillehamer"94, Nagano"98, Salt Lake City"02 y Turín, y su mejor puesto ha sido la sexta plaza en la cita estadounidense. Se queda sin repetir en los Juegos invernales las gestas protagonizadas por Paquito y Blanca Fernández-Ochoa, oro y bronce en las citas olímpicas de Sapporo"72 y Albertville"92, respectivamente. Rienda tampoco conoció el sabor del metal en los cinco Mundiales donde participó (Sierra Nevada, Sestriere, Vail, Sant Anton y Bormio).
María José, quien se levantó en torno a las seis de la mañana para adecuar su cuerpo a la carrera (desayuno a base de cereales y "footing" y un fuerte calentamiento), nunca se encontró cómoda en una jornada marcada por el pésimo tiempo, con niebla, nieve incesante y bastante frío, 11 grados bajo cero en la cota alta del recorrido y -7 en la parte baja cuando, a las 9,30 horas, la granadina fue la primera en salir.
Abre pista
Le correspondió abrir el gigante por sorteo. Ser la primera tiene las desventajas de no contar con la referencia de ninguna rival y de encontrarse un trazado sin definir claramente. Tampoco se debe ocultar que, en cambio, permite deslizarse por un pista recién acondicionada, todavía sin estropear y sin presentar esa mezcla de hielo y nieve recién caída que tanto dificultan los giros.
"En la primera parte de la manga inicial estuvo dentro de la carrera, pero en la segunda no consiguió cambiar la marcha. No halló el ritmo perfecto ni la línea ideal", reconocía su técnico, el suizo Mauro Pini, tras la primera bajada de la andaluza. La pista se había acortado por las malas condiciones y la cota de salida se bajó hasta los 2.300 metros, donde al menos la visibilidad era mínima. Según los técnicos, ese trazado más corto no beneficiaba a la de Monachil, muy técnica y en teoría pletórica de fuerza.
"Salí bien, muy motivada, pero perdí tiempo en la parte final. Ahí no me encontré bien. Son cosas que pasan, pero saldré a darlo todo en la segunda manga", avanzaba la española tras firmar su peor registro de la temporada. Su decimoséptima plaza, a 1.39 de Mancuso, ya la mejor en esa primera manga por delante de la sueca Anja Paerson y de la finlandesa Tanja Poutiainen, anunciaban lo peor.
Milagro imposible
Sólo un milagro le permitiría poder luchar aún por el podio, por más que el segundo trazado fuera más exigente y más técnico. Salió del portillón enrabietada, dispuesta a destrozar cualquier pronóstico y a jugarse el físico. Comenzó bien pero pronto anduvo cerca de perder el equilibrio. Recuperó la figura pero ya había perdido unas décimas de segundo preciosas. Llegados a ese momento tan delicado, bastante hizo la granadina con poder alcanzar la línea de meta.
Mancuso, tercera en el gigante y el supergigante en los Mundiales de 2005 aunque nunca ganó una prueba de la Copa del Mundo, sorprendió a las favoritas y se apuntó su primer título olímpico sin discusión posible, ya que fue la mejor en las dos mangas. Acabó con 67 centésimas de renta sobre Poutiainen, subcampeona mundial de eslalon y gigante de 2005, y 1.14 sobre la sorprendente sueca Anna Ottosson, que a punto de cumplir los 30 sí aprovechó su última oportunidad olímpica.
Remontada de Ottosson
Ottosson firmó una remontada histórica, ya que la primera manga anduvo lejos del "top ten". Curiosamente, su única victoria en la Copa del Mundo se produjo hace seis temporadas en el gigante de Cortina d"Ampezzo. Y en las citas más importantes, su mayor logro era la séptima plaza en los Mundiales de Nagano.
Paerson, la gran favorita junto a Rienda, sólo pudo ser sexta. Líder de la Copa del Mundo de gigante y una de las reinas de Turín, no pudo sumar una nueva medalla olímpica a los bronces obtenidos en el descenso y la combinada y el oro en eslalon. Mal día también para las austriacas. Nicole Hosp, la mejor de ellas, concluyó cuarta, mientras que la jovencísima Zettel acabó séptima y Marlies Schild, doble medallista en Turín, se fue hasta la decimoséptima plaza.
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no te preocupes mariajose siges siendo la mejor