
El título logrado es "algo para lo que hemos trabajado toda la vida, pero nos hará falta otra vida para asimilarlo", declaró el capitán sudafricano John Smit. Por su parte, los políticos piden un mayor mestizaje del equipo.
Vocento VMT -11:38:37 - 24/10/2007
Los ‘springboks’ fueron recibidos a su llegada a Sudáfrica, donde una marea verde y oro de miles de aficionados aclamó a los campeones del mundo de rugby, un título considerado como una buena oportunidad para reforzar la unidad nacional. "Esperábamos que hubiera gente, pero ha superado lo que imaginábamos", declaró el capitán sudafricano John Smit en el aeropuerto OR Tambo de Johannesburgo.
El título de campeones del mundo es "algo para lo que hemos trabajado toda la vida, pero nos hará falta otra vida para asimilarlo", añadió el capitán, que mostraba cicatrices del partido del sábado frente a Inglaterra (15-6). Al aterrizar, John Smit fue el primero en levantar la copa Webb Ellis ante una multitud entusiasta de unas 5000 personas, que vinieron a celebrar el regreso del trofeo a Sudáfrica, que ya fue campeona en 1995.
El ala Bryan Habana, que marcó un récord de ocho ensayos en el torneo, calificó de "increíble" el recibimiento de sus compatriotas, a los que la policía trató de controlar. El jugador, uno de los dos mestizos que participó en la final al lado de 13 blancos, añadió que quiso "simplemente representar a la nación" sudafricana. "El deporte es un factor de igualdad", en Sudáfrica, señaló, añadiendo: "somos un equipo de 47 sudafricanos orgullosos de regresar a casa".
Transformación del equipo
El entrenador de los ‘springboks’, Jake White, pidió que no se repitan los "errores cometidos" tras la victoria de 1995, que no fue seguida de una transformación del equipo. "Es como dar nacimiento a un segundo niño y debemos aprovecharlo", declaró en rueda de prensa. "Tenemos la suerte de que sabemos los errores que no debemos repetir. Es el desafío que nos espera". "Para mí, el momento más significativo fue cuando alguien alzó a (el presidente sudafricano Thabo) Mbeki a los hombros de los jugadores" al término del partido del sábado, añadió.
La prensa sudafricana comparó esta imagen con el símbolo de reconciliación ofrecido en 1995 por el presidente de la época, Nelson Mandela, que se puso una camiseta de los ‘springboks’ para entregar el trofeo a su capitán. Pero los políticos recordaron a la llegada de la selección sus llamados a un mestizaje del equipo.
"Si debemos perder uno o dos partidos para alcanzar el objetivo (de la transformación racial)", pienso que nos los podemos permitir", declaró el presidente Mbeki. El viernes, los jugadores participarán en una recepción con el presidente y desfilarán después en un autobús abierto a través de Johannesburgo y el gueto negro de Soweto.
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