No consta que Gemma Mengual sea supersticiosa. Al revés, para ella el número 13 debe de tener algo de mágico. No en vano son 13 las medallas que ha conseguido en Mundiales.
Vocento VMT -08:35:44 - 26/03/2007
A las seis que ha ganado en Melbourne (plata en solo técnico, dúo técnico, dúo libre y rutina libre; y bronce en solo libre y equipo técnico) hay que sumarlas a las siete que ya había conseguido entre Barcelona 2003 (3) y Montreal 2005 (4). En total, esa 13 que la convierten en la nadadora de sincronizada más laureada en la historia de los Mundiales.
Con las seis de Melbourne ya son 29 las que ha ganado Gemma en la alta competición. Una por cada año que tiene. Metales que hablan de una deportista extremadamente competitiva y, sobre todo, muy regular.
«Para ganar no hay más secretos que el trabajo, la disciplina, creer en el proyecto e implicarse en él», repite la catalana. «Los últimos meses han sido terribles de trabajo, con un ritmo muy alto. Aquí no ha habido horarios. Incluso hemos entrenado los domingos cuando las familias han estado juntas», explica la entrenadora Anna Tarrés.
Que a Gemma Mengual no le han regalado nada en su vida deportiva se puede comprobar viendo cómo son sus días. «Me levanto a las siete de la mañana. Desayuno y me dirijo al CAR de Sant Cugat. Allí paso entre ocho y once horas, dependiendo de los días. Tres días a la semana hacemos natación para coger resistencia, no menos de 400 metros en cada sesión. Hacemos crol, braza y, sobre todo, mariposa. Cruzamos unas ocho o diez veces por debajo del agua la piscina de 50 metros. Lo más cansado es la coreografía, porque repetimos constantemente movimientos y giros. Son cuatro horas cada tarde. También hacemos ballet y danza para aprender a colocar el cuerpo. Pero con lo que más disfruto es con la acrobacia. Nos entrenamos como si fuésemos gimnastas, hacemos mortales, saltos... Hay una parte muy importante en el entrenamiento, que es la biomecánica, en la que un técnico nos graba debajo del agua».
Y esto cuando la competición no está cerca, porque conforme se acerca, el trabajo se intensifica aún más. Pero no sólo es trabajo el éxito de Mengual. También está el arte. «Gemma no ejecuta rutinas, ella interpreta, vive la coreografías, se vacía. Y los jueces lo perciben», señala Tarrés.
Gemma Mengual empezó a los nueve años en la natación sincronizada, porque en ella encontró la forma de combinar el baile y la natación, sus dos aficiones. Con 15 entró en el centro de tecnificación de la Federación Catalana para saltar luego al CAR de San Cugat.
Pese a su brillante palmarés, a Gemma Mengual se le resisten dos retos. El primero, ganar un oro en un Mundial. Sólo tiene uno, el que se adjudicó en el Europeo de Madrid 2004 en la combinada. Pero le falta el respaldo de una competición de carácter mundial, que no ha podido conseguir por la dictadura que han ejercicio en los últimos años las rusas y la francesa Virginie Dedieu.
El segundo es conseguir una medalla olímpica. En los Juegos únicamente se compite en dúo y por equipos. Y en Atenas se quedó en ambas pruebas a las puertas del podio al ser cuarta en las dos, tras polémicas decisiones de las jueces que perjudicaron abiertamente a las españolas.
Para pisar podio olímpico, a Gemma sólo le queda una oportunidad: Pekín 2008. Y las expectativas no pueden ser mejores porque en el ejercicio por equipos del sábado España superó varias barreras que indican su mejora y que se va por el buen camino. Se consiguió la más alta puntuación (98,5), se obtuvo la misma nota que las rusas en mérito artístico y se logró un 10 (el segundo en la historia española). Gemma puede cumplir su sueño...
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