
El fútbol americano es uno de los tres grandes deportes de USA y los grandes choques se magnifican por efecto de las millonarias audiencias que producen. Y si, además, hay varios registros en juego, la cosa toma tintes extraordinarios.
Vocento VMT -11:45:25 - 28/12/2007
En España estamos acostumbrados a los «partidos del siglo». Cada año hay un par de ellos, como mínimo. La rivalidad futbolística entre el Real Madrid y el Barcelona provoca que la pasión llegue a límites extremos con un balón de por medio.
Sin embargo, lo que va a suceder mañana en Nueva York no tiene parangón. El fútbol americano es uno de los tres grandes deportes de los Estados Unidos (junto al béisbol y el baloncesto) y los grandes choques se magnifican por efecto de las millonarias audiencias que producen. Y si, además, hay varios registros en juego, la cosa toma tintes extraordinarios.
El duelo que medirá en Meadowlands a los Giants y los Patriots se ha convertido en un asunto de interés nacional. Tanto es así que se televisará simultáneamente por tres cadenas nacionales (algo que no sucedía desde hacía cuarenta años) y todos los hogares podrán verlo en abierto en una decisión sin precedentes. Los rectores de la NFL han decidido compartir la señal de su canal de pago con la NBC y CBS y dar así una cobertura universal al partido.
Va de récords
Hay varios motivos para tanta expectación. El principal de todos es que el New England Patriots (históricamente el equipo pobre de Boston, oscurecido por el brillo de los Celtics, los Red Sox y los Bruins hasta que llevó cuatro SuperBowl a sus vitrinas) va camino de entrar en la historia por la puerta grande. Lleva desde el final de la temporada anterior sin perder un partido y, si ganan mañana, acabará la presente invicto: 16-0. No sería la primera vez que un equipo no conoce la derrota en un curso (los Dolphins de Miami ya lo hicieron en 1972), pero sí los que más partidos han ganado. En aquella época la temporada regular sólo tenía catorce enfrentamientos. Aparte, extenderían su racha ganadora a diecinueve encuentros a lo largo de tres campañas. Una tacada impresionante.
Por si las marcas colectivas no fueran suficiente reclamo, hay dos hombres que quieren entrar también en el libro de los récords. Tanto el «quarterback» Tom Brady como el receptor Randy Moss están a un solo pase de ensayo de igualar la mejor marca de siempre. Lógicamente, los de Massachussets son el conjunto más ofensivo y su línea de ataque, la más laureada de la competición.
Conociendo el espíritu comercial de los neoyorquinos no es de extrañar que hayan dejado de lado el amor a sus colores. Los abonados de los Giants, con su equipo ya clasificado para los «playoffs», no están muy interesados en los libros y prefieren el negocio que se les viene encima. Están revendiendo sus entradas por internet y los boletos ya se están cotizando a 1.600 dólares (unos 1.100 euros) en uno de los negocios más lucrativos que se recuerdan. Al fin y al cabo, no es más que un partido. Aunque sea el del siglo.
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