
Un batiburrillo se mueve alrededor de Carla Suárez. Acaba de eliminar a la ex novia de Carlos Moyá, la italiana Flavia Penetta, y un sinfín de plumas, micrófonos y cámaras la rodea.
VMT -15:15:59 - 02/06/2008
«A los nueve años jugaba a otros deportes, pero de pronto en el colegio pusieron la especialidad de tenis y me apunté. Primero jugaba dos días a la semana, luego tres y finalmente todos los días». Carla se mira en el espejo de Henin, que era su jugadora favorita: «¿Arancha Sánchez Vicario? Es que cuando ella ganó Roland Garros yo tenía un año. Siempre me fijé en Henin y la verdad es que me queda tanto por mejorar: el saque, el movimiento de piernas y el revés defensivo. ¿Mi revés a una mano? Mi entrenador lo daba así, y su hermana y todo el mundo alrededor. Así que yo también. Me parece muy bonito».
Carla se fue a Barcelona porque allí estaba todo el tenis para poder crecer: «En Las Palmas podía entrenarme todo el día por el tiempo, pero luego para los torneos siempre era un avión más. Me fui a Barcelona y me adapté con rapidez porque ya conocía gente allí y conocía la ciudad. Con todo, al principio fue complicado porque iba al entrenamiento sola, volvía sola y estaba en casa sola. Fue difícil, pero ya pasó».
Amante del baloncesto, es fan del Gran Canaria y, sobre todo, de los Lakers: «Claro que me levanto de madrugada para verles. Pero no soy de los Lakers por lo de Gasol ahora. Soy de ellos desde la época de Shaquille y Kobe».
Escucha toda clase de música, variada, y sus actores favoritos son Brad Pitt y Josh Hartnett. Su padre, José Luis, se dedica a la inmobiliaria, y su madre, Loli, que viaja con ella, es profesora de Educación Física. También tiene un hermano que trabaja en una agencia de viajes. No tiene novio y asegura que después de Roland Garros quiere cambiarse de piso en Barcelona: «Antes vivía sola, pero si cambio de piso ya no lo haré».
En el horizonte está Jankovic, número tres del mundo, que son palabras mayores: «Llegaré hasta donde pueda, pero no me conformo con lo conseguido. Lo he pasado mal hasta llegar aquí y si no hubiera sabido sufrir en uno de los partidos de la previa (se refiere al 7-5 en el tercer set ante la australiana Ferguson) en estos momentos no estaría aquí».
La Copa Federación
Dice que nota cómo han cambiado las cosas, sobre todo en el trato con las demás jugadoras: «Ahora paso al lado de las demás jugadoras y estas me saludan. ¿Quiénes? Pues por ejemplo, Kirilenko, Safina, Schnyder y, claro, la españolas, pero con estas, lógicamente, ya me saludaba antes».
Dice que de los cuatro grandes, el que más le gustaría ganar es «Roland Garros, evidentemente, pero también me gustaría la Copa Federación porque es el único torneo por equipos que tenemos en tenis».
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