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Saul Raisin
Beloki: "He recobrado mucha moral"

Convendría aclarar que si algún día llega a convertirse en un buen ciclista profesional y su historia se globaliza, será un héroe a la fuerza puesto que él no ha buscado nada de lo que le está pasando.

Para quienes no siguen el ciclismo muy de cerca, el nombre de Saul Raisin no les dirá nada. Es un corredor americano, de 24 años, que pertenecía, y pertenece, al equipo Crédit Agrícole. Estaba considerado como una joven promesa en su país.

El Crédit Agrícole lo fichó tras verle corredor con la selección americana en varias pruebas europeas.

El año pasado, en el Circuito de la Sarthe (Francia), sufrió una grave caída en la primera etapa de la prueba, a dos kilómetros de la meta, que le mantuvo dos semanas en coma, entre la vida y la muerte.

Los médicos, viendo su estado, recomendaron a sus padres que viajasen para poder verle. No tenían ninguna confianza en que lograse sobrevivir.

Raisin se fracturó la clavícula, la cadera, varias costillas y tenía golpes importantes en la cabeza que le produjeron una conmoción cerebral muy fuerte. Dos días después del accidente sufrió una parálisis total durante un cierto tiempo.

Los médicos tuvieron que operarle a vida o muerte de un edema cerebral que tenía en su cabeza como consecuencia del golpe.

Tras salir del coma volvió a quedarse paralizado, sin sentir nada hasta que de nuevo volvió a recuperar todas sus sensaciones. Cuando recobró la consciencia definió en una frase lo que hubiera podido ser de él en caso de no llevar casco: «Sin mi casco, mi cerebro hubiera estado a mi lado en el suelo, sobre la carretera».

Los médicos consideraron un milagro que sobreviviera. Le dijeron una frase que se le quedó marcada: «Nunca más podrás volver a correr. Sé realista». Se equivocaron. Con el paso del tiempo fue recuperando poco a poco sus sensaciones, de forma lenta pero segura.

Recuperar su nivel

«Pasé por todos los estados de ánimo que uno se pueda imaginar, desde estados mentales confusos a depresivos. Tuve que empezar como un niño, haciendo ejercicios de cálculo, de lenguaje, escribiendo. Cuando logré hacer una hora de bicicleta estática me di cuenta de que algún día volvería a correr».

Ese día casi ha llegado. Estuvo en la Vuelta a California, cubriendo etapas por delante del pelotón de la carrera. Era un participante sin dorsal en la prueba americana.

El corredor nacido en Dalton (Georgia) está preparando una prueba cicloturista que lleva su nombre, la Raisin Hope, cuyo objetivo es recaudar fondos para su fundación, que tiene ese nombre y con la que trata de ayudar a personas que padecen problemas neurológicos. Se disputará el próximo sábado.

Para obtener dinero, además de esa marcha cicloturista, venden pulseras verdes y blancas, los colores de su equipo.

Su vuelta a la competición deberá de esperar. La opinión de los médicos es que debe pasar al menos un año desde que se produjo el accidente para volver a la competición. Y ese tiempo todavía no ha llegado. Hace meses que cubre más de 35 horas semanales de bicicleta, con sesiones que llegan a los 200 kilómetros.

Hacer una vida normal

Hace dos años había terminado noveno en la Vuelta a Alemania. Cuando se va a cumplir un año de su accidente, Raisin ha recordado que «Lance Armstrong llamó a mis padres cuando estaba en coma y ofreció su ayuda. Ahora tengo otra imagen de Lance y de la vida. Cuando estaba en el hospital le pedía a Dios que pudiese tener una vida normal. Volver a andar en bicicleta no era entonces importante».

Su condición física ha mejorado bastante desde el accidente de hace un año: «Estoy cerca de volver a ser el de antes. Mentalmente estoy al 95%; y físicamente, al 80%».

Podría incluso correr la Vuelta a España en el mes de septiembre. Lo que no ha perdido es ambición: «Me gustaría poder ganar una prueba de tres semanas en el futuro. He aprendido a vivir día a día. Me gustan las subidas duras. Cuanto más, mejor».

En Estados Unidos ha habido medios informativos que han recordado que Greg Lemond sufrió un accidente de caza en 1987. Estuvo a punto de terminar con su carrera deportiva después de ganar en dos ocasiones el Tour de Francia.

También el cáncer que superó Lance Armstrong antes de ganar en siete ocasiones el Tour ha salido a relucir. Después de Lemond, Armstrong, Tyler Hamilton y Floyd Landis, el ciclismo americano necesita un nuevo ídolo. Saul Raisin tiene detrás una historia trágica. Sólo le falta que la carretera, que estuvo a puto de quitarle la vida, le bendiga.

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