Samuel Sánchez: “A ver si en julio le estropeamos las siestas a la afición”
A los ciclistas les da por visitar los puertos del Tour antes del Tour. Paseos de inspección. Y todos se dedican a las subidas: los escalones de Hautacam, la crueldad de la Lombarda, las 21 curvas de Alpe d’Huez. Sólo uno se fija en los descensos. De ahí la fama de camicace de Samuel Sánchez. Ciclista alado. El ‘Rossi’ de la bicicleta. “Fui a ver la bajada de la Bonette-Restefond”. Ese coloso alcanza los 2.802 metros de altitud. Y esa etapa se descuelga desde ahí hasta la meta de Jauziers. Un escenario para equilibristas. “Tuve que hacer ese descenso en coche por el frío. Sólo tres grados. Pero me pareció jodido, muy jodido”. Lo dice y, de inmediato, sonríe. Mejor para los que no frenan.
-Vuelve al Tour. Sus dos anteriores participaciones fueron dos retiradas. ¿Le pesan?
-No. Ahora soy otro corredor, sobre todo psicológicamente. Mi difunta madre me decía que un hombre lo es de cuello para arriba. Hace cinco años era un crío. Ahora ya soy un padre de familia. Aquello está olvidado. Sé que soy un novato en el Tour, pero mi estado de forma es parecido o mejor al que tenía en la pasada Vuelta (acabó tercero). Espero estar al cien por cien.
-En la Vuelta’07 vio que podía con carreras de tres semanas.
-Fue el punto de inflexión. Igor (Galdeano) me ha ayudado a creer que puedo estar en el podio de una gran vuelta. Me ha cambiado la mentalidad. Me convenció.
-¿General o una etapa?
-Ahora mismo, una etapa. Aquí lo que vale es ganar. Te acuerdas sólo del primero.
-Como la selección española en la Eurocopa.
-Pues sí. Han jugado muy bien. Y un triunfo así es bueno para todos. Con tanto hablar de la crisis, del precio de la gasolina y de todo eso, no viene mal que el deporte ocupe las portadas de los periódicos.
“Soy impulsivo”
-¿Le ha costado renunciar a las carreras de primavera?
-Sí. Soy impulsivo. No estaba acostumbrado a ir a las carreras sin opciones de disputarlas. A sufrir. Pero es lo que hay que hacer para luego estar bien en julio. Ahora me toca poner toda la carne en el asador.
-¿Está fijada la jerarquía en el equipo?
-Eso lo dirá la carretera. La jerarquía no está marcada en ningún equipo. Eso se ha visto, por ejemplo, en la selección española. Villa era el pichichi, y cuando se lesionó cogió el mando Torres. Aquí manda la carretera. Lo que has hecho en el pasado no cuenta para nada. El Tour es una carrera de eliminación. Hay desfallecimientos, caídas...
-¿Cómo ha planificado el Tour? ¿De menos a más como en la pasada Vuelta?
-No hay que llegar corto de forma. Y, a la vez, hay que tener en cuenta que el final es mucho más duro que el de la Vuelta. Esperan unos Alpes mortíferos y una contrarreloj de 50 kilómetros que puede sentenciar. Es mejor ser constante durante toda la carrera.
-Y buscar la tercera victoria del Euskaltel en el Tour.
-Es lo que cuenta. Todo el mundo se acuerda de las etapas de Laiseka y Mayo. Hay que darle una alegría a nuestra afición. A ver si les estropeamos las siestas de julio.
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