Vinokourov sentencia la Vuelta con una exhibición en la crono
Alexander Vinokourov y su equipo, Astaná, han terminando arrasando en esta Vuelta a España a la que llegaron como apestados, puesto que la organización no les quería en la salida no se sabe muy bien por qué.
Hasta el miércoles anterior no se decidió oficialmente que iban a estar en Málaga. Vinokourov y sus compañeros han ganado cinco etapas, tres con el maillot amarillo, una con Paulinho y otra con Kashechkin. Ha llevado el dorsal 201, es decir, el último de los veintiún equipos participantes.
Vinokourov, que cumplió este sábado 33 años, está a un día de ganar su primera gran prueba por etapas. Se enfundó su primer maillot de líder en una carrera de tres semanas en La Pandera.
Su semana final ha resultado demoledora, a pesar del inicio, en La Covatilla, que parecía dejarle fuera de cualquier opción.
Le dejó ganar al americano Tom Danielson en Granada, a su amigo Kashechkin en La Pandera, pero no ha perdonado en estos 27,5 kilómetros contrarreloj, en los que Alejandro Valverde cedió 19 segundos al final, mientras la gran sorpresa era Samuel Sánchez, a seis segundos, que tal y como ha finalizado la carrera debería de correr el Mundial contrarreloj.
Rodó a una media de 49,034 kilómetros por hora, que es mucho andar en un trazado llano pero complicado.
Los dos puntos intermedios de la prueba demostraron la potencia del kazajo, una fuerza de la naturaleza forjada en las largas caminatas, de hasta 30 kilómetros, que hacía cuando era pequeño, entre la nieve que cubría su país.
Con seguridad
El corredor que fichó Manuel Saiz para intentar ganar de una vez por todas el Tour de Francia es el que hemos visto en esta carrera: un hombre al ataque, más moderado a la hora de irse hacia delante, sin amagar, buscando el latigazo seco, constante, que le sirvió para reventar a Valverde en Monachil, principio del fin para el líder del Caisse d´Epargne.
En los primeros 11,3 kilómetros, Valverde, que se la jugó, lo que demuestra su carácter agresivo en carrera, su ambición, le sacaba tres segundos a Vinokourov, 13 a Samuel Sánchez, 18 a Carlos Sastre y 26 a Kashechkin.
En el kilómetro 20,5, el líder le había dado la vuelta a la etapa. Aventajaba en nueve segundos a Samuel Sánchez y en 12 a Valverde, con Sastre a 36 segundos, y Kashechkin a 51.
El recorrido, complicado en alguna de sus partes, invitaba a tener prudencia en determinadas zonas, y a arriesgar en la parte final, donde de podía ganar la etapa.
Llevó el líder un 55-11, que movió con suma facilidad. Ganaba la Vuelta a España, le quedan 142,2 kilómetros, pero su obsesión es el Tour de Francia, la carrera que le llevó a fichar por el Liberty, que luego acabó en el Astaná, un equipo al que le rompieron la espina dorsal.
Le dejaron respirar, como a un boxeador tocado, y en tres semanas de septiembre han dado la vuelta al mundo. La Vuelta a España no es el Tour y no lo será ni para Vinokourov, ni para Valverde.
Allí las cosas serán de otra forma si es que vuelven a enfrentarse, si antes no pasa algo en este deporte que vive peor que un trapecista sin red. Valverde volvió a demostrar este sábado que tiene corazón, que no se rinde, y eso, en tres semanas de carrera es vital.
Vinokourov ha sido mejor, sin más. Han ido de menos a más, para llegar a la semana final entero. Astaná quiso probar con Kashechkin, hasta que se dio cuenta de que la Vuelta no lo ganarían con él, sino con uno de los mejores ciclistas del mundo en la actualidad.
En el 'nuevo ciclismo', Vinokourov es, si no el mejor, de los mejores. Él y Valverde. Samuel Sánchez fue la sorpresa: "Creo que Igor (se refiere a su manager, Galdeano) me va a matar. Siempre me dice que utilizo demasiado el bidón de agua y eso en una contrarreloj es tiempo que se pierde".
Puede ser verdad, pero lo primero que hay que tener son piernas para estar delante, y él las tuvo.