Vinokourov se corona y Zabel gana la última etapa
Los sueños, sueños son, que diría el poeta, y la única realidad, por el momento, es que Alexandre Vinokourov ha ganado la Vuelta a España. El sueño del Tour deberá de esperar. El paseo de La Castellana, en Madrid, no son los Campos Elíseos, pero Alexandre Vinokourov ya puede decir que sabe lo que es ganar una carrera de tres semanas, un logro que no muchos ciclistas han conseguido en su carrera.
Y además ha sido tercero en el Tour de Francia y subcampeón olímpico de fondo en carretera en Sidney. Ha ganado una Lieja-Bastogne-Lieja, una París-Niza, una Vuelta a Suiza y un Dauphiné Liberé. Atesora un palmarés llamativo y Madrid es la culminación a una vida deportiva que no está terminada.
Con la Vuelta, la medalla de bronce que consiguió en la prueba en línea de los Juegos Olímpicos y el tercer puesto logrado en el Tour de Francia es una celebridad en Kazajistán, una de las antiguas repúblicas soviéticas. En su país han podido verle en directo ganar la Vuelta, algo que no había sucedido con sus triunfos anteriores. Es un auténtico icono para sus compatriotas. En los últimos años ha acudido a correr a su país como hizo días antes de la salida del Tour 2005, en contra de la opinión de los dirigentes del T-Mobile. Disputó el campeonato nacional de su país, sobre 140 kilómetros, en el que ganó. Fueron 20 horas de viaje para ir y otras 20 para volver.
Desde que había abandonado esa ex república soviética en 1998 para hacerse corredor profesional nunca había vuelto para una competición oficial. Kazajistán, que está cerca de China, es como seis veces España. Suele ir regularmente a su país en invierno e incluso para entrenar, en la cadena montañosa de Tian Shan, a 6.000 metros de altitud, donde nació su amigo Andrei Kivilev, que se mataría en la París-Niza.
Diez años después de la independencia de Kazajistán, la imagen del corredor aparece en numerosos carteles en la localidad de Petropavlosk, donde nació, al norte del país.
Correr a pie
Lejos del centro de poder del país, Vinokourov, cuyo padre era electricista, y su madre informática, no veían con buenos ojos que se dedicase al ciclismo. A los 11 años, gracias a un amigo, logró una bicicleta realizada a mano, con la que participaba en los juegos que se hacían en la calle.
En un país en el que dominan los deportes de combate como la lucha, Vinokourov se inclinó por el ciclismo. Debido a las duras condiciones meteorológicas, con frío y nieve, sólo podía hacer bicicleta cuatro meses al año. El resto del tiempo lo dedicaba a correr a pie o al fútbol.
Cuando era juvenil él mismo ha reconocido que llegaba a hacer en algunas ocasiones 30 kilómetros al día corriendo a pie. Una infancia que le permitió endurecerse mucho. Sus primeras competiciones tuvieron por escenario la pista y la primera carrera que pudo presenciar fue la Carrera de la Paz, en la que vio correr al mítico Sergei Soukhouroutchenko.
En Kazajistán han salido corredores profesionales como Andreï Teteriouk, Alexandre Shefer o Nikolay Golovatenko que fue el primer kazajo en llegar a profesionales en el equipo Alfa-Lum, en 1989. Llegó a Europa para correr su primera prueba profesional en 1990, la Vuelta a Austria, con el maillot de la antigua Unión Soviética, cuando todavía era aficionado.
A los 15 años corrió su primera Vuelta a Kazajistán. Ganó una etapa de montaña.
La escuela soviética, en sus años de apogeo, trabajaba de la siguiente forma: Hacían selecciones de 20 corredores después de grandes cribas que empezaban por 500 chavales. Los que sobrevivían eran, la mayoría de ellos, superdotados físicamente. Mientras estudiaba biología y maestro de deportes aprovechó para cumplir sus obligaciones militares en el CSK, el club de la armada rusa. Más tarde correría en el Dynamo, el club de la policía.
En 1998 se fue a Francia, al club de Saint-Etienne, que quería dos corredores kazajos para completar su equipo.
El director técnico nacional le recomedó dos corredores, Vinokourov y Kivilev. Sólo pidieron que les diesen alojamiento. El propio Vinokourov explicaba: "No nos importaban las condiciones. Queríamos pagarnos la comida. Sólo pedimos dónde vivir y una bicicleta".
El director adjunto del equipo Pétit Casino, Gilles Mas, les firmó a Vinokourov y Kivilev en una Vuelta a Malasia. En 1998 descubrieron el mundo profesional. Vinokourov lo hizo en el Casino, Kivilev en el Festina. Kivilev perdería la vida en la París-Niza de 2003 después de ser cuarto en un Tour de Francia.
Dicen que después de ganar el Campeonato de su país, Vinokourov manifestó: "Un día ganaré el Tour de Francia". Ahora, Vinokourov vive en Mónaco, donde tiene una mansión y su carrera es conocida. En 2004 no pudo correr el Tour debido a una caída que tuvo en la Vuelta a Suiza, lo que le provocó una fractura de clavícula, con muchos problemas en los músculos de esa zona.
Este año se quedó sin carrera por los problemas del Astaná. El de 2007 podría ser, por fin, su Tour. Los años impares le dan suerte.
Zabel se despide ganado
Erik Zabel se despidió de la Vuelta a España ganando. Las ha corrido todas desde 2001 y en la primera que participó fue la de 1995. Su primer triunfo este año se produjo en Cáceres.
Este domingo arrancó en el momento justo para imponerse a un hombre más rápido que él, el noruego Thor Hushovd, el ganador del maillot verde, en esta carrera mucho más rápido y más joven que Zabel, pero que salió muy tarde. Le faltaron metros para remontar.
Zabel, al que le queda un año más de contrato con el equipo Milram, conseguía por fin ganar una etapa que cerrase una gran prueba por etapas. "Había sido cinco veces segundo en París, en los Campos Elíseos, en el Tour, dos en Madrid, y una en Milán. Nunca había corrido en el Giro, hasta el año pasado".
A los 36 años, en su decimocuarta temporada como profesional, suma 188 triunfos, contando los criteriums. Ha ganado once etapas en el Tour de Francia, además de ser en seis ocasiones vencedor del maillot verde.
En la Vuelta a España ha conseguido siete etapas en siete participaciones y tres maillots de la regularidad. Erik Zabel, en ausencia de Alessandro Petacchi, continúa siendo una garantía de victoria. Lleva tres triunfos en 2006, dos etapas en la Vuelta a España y el G.P. de Baviera. Un ciclista incombustible.
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