Contador, ganador
Alberto Contador ha entrado en la leyenda, o mejor dicho, ha comenzado a escribir la que llevará su nombre hasta lugares insospechados, que nadie puede ni imaginarse. Porque el ganador de la Vuelta a España, a falta del trámite de Madrid, tiene por delante un futuro que nadie sabe donde terminará. El futuro tiene esas cosas, como su propio nombre indica, que no está escrito, o si lo está, no lo conocemos.
La cronoescalada de Navacerrada parecía diseñada a mayor gloria de Alberto Contador. Con una semana final tranquila, sin mayores apuros desde que salimos de Asturias, el líder quería ganar ante su público y hasta tres autobuses se desplazaron desde Pinto, su pueblo, para verle.
No pudo. El 'amigo Levi', el americano impasible que siempre ha estado ahí, cerca, a la espera de cualquier contingencia, volvió a derrotarle en una contrarreloj, esta vez en subida. Si en la de Ciudad Real le aventajaba en 49 segundos, ayer lo hizo en 31 segundos, en total, 1:20 en esos kilómetros contra el crono.
Teniendo en cuenta que Alberto Contador ha sumado 58 segundos en bonificaciones y que Leipheimer ha terminado a 46 segundos, se pueden hacer unas cuentas que nos producen terror. También tenía doce segundos en bonificaciones. Es decir, que hubieran terminado empatados a tiempos. Cualquier mínimo fallo de Alberto Contador hubiese supuesto un drama en forma de pérdida del primer puesto. Ha tenido que soportar una gran presión interior durante muchos días.
Da la impresión, viendo los tiempos, que Leipheimer, con mucha más experiencia, ha terminado mucho más entero que el maillot oro.
Ahora sí que habría que preguntarse por qué Contador no trabajó con Mosquera en Fuentes de Invierno. ¿Por qué le dijeron desde el coche que no lo hiciera? ¿Por qué no dio relevos Leipheimer? Contador hubiera sumado otros veinte segundos de bonificación.
Astana tenía ganada la carrera, Contador, no tanto, no al menos si pensamos en un Leipheimer que no ha despegado de él en ningún momento.
Justito
La cronoescalada final no le ha impedido entrar en el selecto club que forman Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Felice Gimondi y Bernard Hinault, todos ellos ganadores de Vuelta, Giro y Tour.
Nadie se pregunta ahora con cuanta diferencia ganaron sobre el segundo clasificado. Lo que cuenta es que vencieron y eso es lo que vamos a mirar en Alberto Contador, que ha asumido bastantes riesgos, se supone que controlados, aunque no es fácil convivir con ese estado de ánimo.
Lo que refleja la general final es lo que vivimos en Navacerrada. Las contrarrelojs, en subidas o llanas, son ejercicios individuales, en los que cuenta, sobre todo en la última, el estado de forma que se tiene en ese momento. O tuvo un mal día, o Alberto Contador llegó justo a Navacerrada. En los primeros nueve kilómetros, terreno llano, Leipheimer le sacaba once segundos. Tres kilómetros después se mantenía la misma diferencia, lo que quiere decir que Leipheimer hizo la mayor parte de sus estragos, en cuanto a tiempo, en la subida. Veinte segundos, que se unen a los once anteriores. En total, 31 segundos.
Cualquier pequeño error de Contador, algún tipo de problema mecánico, hubiera convertido el final de la Vuelta en un río de lágrimas desde el alto de Navacerrada hasta Pinto. Y no es una frase hecha.
Un corredor que sorprendió, en positivo, fue Alejandro Valverde, tercero, también a 31 segundos de Leipheimer, lo que le ha situado quinto en la general final. Carlos Sastre conservó el tercer puesto. Ganador del Tour de Francia y tercero en la Vuelta a España, en los tiempos que corren en el mundo del ciclismo es un logro que debe de valorarse en su justa medida. Sastre, enfrascado en un mar de problemas con Bjarne Rijs, tiene mucho mérito y ha dado una clase magistral de cómo correr una carrera de tres semanas para conseguir lo que su cuerpo podía dar.
No se ha metido en la lucha por el primer puesto, donde los hombres del Astana eran superiores, pero si ha rentabilizado lo que da su 'cuerpecillo', al que es imposible sacar más partido. La Vuelta a España ha mantenido los galones que se le presuponían, con Ezequiel Mosquera en cuarta posición.