Carlos Sastre: «El dopaje es imposible de erradicar»
Carlos Sastre ya está en Granada para medirse a Alberto Contador en una Vuelta diseñada para escaladores. «Alberto Contador es el favorito en la Vuelta. Está fresco», avisa el abulense.
-¿Cuándo se le metió en la cabeza que podía ganar algún día el Tour?
-En 2006. Ese Tour me ayudó a ver la carrera con otra perspectiva. Lo vi claro. Era líder indiscutible de mi equipo y respondí. Hasta entonces había trabajado para Basso, Hamilton...
-Tiene 33 años. ¿Había perdido la esperanza?
-No. A veces sentí vacíos, dudas. Si merecía la pena o no tanto esfuerzo. Este año planifiqué la temporada como yo quise. Despacio, sin agobios, sin responsabilidades. Llegué fresco mentalmente al Tour, con ganas de correr. Y generé dudas dentro y fuera del equipo. Pero tomé la decisión correcta.
-¿Qué influye más en el Tour, la salud, la suerte o la forma?
-Para ganar, todo. Puedes tener salud y forma, pero con un pinchazo dices adiós. Con salud y suerte te diviertes pero no ganas. Y aunque tengas suerte y forma, como enfermes, no ganas. No todo fue maravilloso. Teníamos un equipo potentísimo, pero no siempre fuimos todos en la misma dirección. Riis fue el que menos dudas tuvo y se lo agradezco.
-¿Tanta guerra le dieron los hermanos Schleck?
-Unos miran el aspecto individual y otros, lo colectivo. No era fácil hacerles ver que lo importante era el equipo. Incluso su padre dijo en Alpe d'Huez que ninguno de los dos hubiera podido hacer lo que yo hice.
-En Alpe d'Huez pareció Armstrong.
-Creo que está pensando en volver para pelear conmigo... Ja, ja, ja.
-¿Aquello fue un salto al vacío?
-No. Fue un salto meditado y calculado.
-¿Y no tuvo la sensación de que fue ahora o nunca?
-Sí, eso sí. La carrera iba como yo quería y pensé o gano ahora o lo pierdo para siempre. Era mi última oportunidad y arranqué desde abajo.
-¿Qué se ve desde el podio de los Campos Elíseos?
- Me lo pasé de cine. Sucedió todo muy rápido. Sólo veía una pantalla gigante y a mi hijo Yeray de aquí para allá, trasteando. Casi no me dieron el maillot amarillo... Amo el Tour e hice realidad mi sueño.
- ¿Cuál fue su fotografía, el mejor momento del Tour?
-El baño que me di con mis hijos (Claudia y Yeray) en la habitación el último día en París. Un momento irrepetible.
-Christian Prudhomme, el director del Tour, dijo que fue un triunfo humano.
- Se lo agradezco porque es así. He luchado mucho en mi profesión frente a tramposos y otros que querían acortar los caminos. Si dicen que mi triunfo es más limpio y lleva otra imagen al ciclismo, mejor para todos. Nunca he tenido un problema y el Tour lo sabe.
-¿Por qué hay que creerle a usted y no a otros?
- No quiero convencer a nadie. Se ha hablado mucho de la credibilidad, y demás. Cada uno tiene su propia imagen. Lo más inteligente es sentirte a gusto y saber lo que haces. No voy a gastar tiempo en decir si soy así o asao. El que me quiera creer, bien, y el que no, no.
-Dijo que ahora disfrutaba de su profesión y antes no. ¿Por qué?
-He recuperado las ganas. Me veo como aquel chavalillo de ocho años que montaba en bici. Y ahora se están poniendo los medios para que compitamos en igualdad de condiciones.
-¿Cómo es eso?
-Creo que se está persiguiendo a los tramposos más que nunca, pero no quiero extenderme en el asunto.
«Antidopajes potentes»
-¿Ve alguna solución al dopaje?
-Es como cualquier problema social. Imposible erradicarlo. Pero hay que intentar que sea lo más honrado posible, poner las condiciones para que todos compitamos en igualdad. Que el antidopaje sea más potente que el dopaje.
-Un viejo proverbio dice que para ganar el Tour hay que ser castellano. ¿Qué ADN tiene la meseta?
-No sé si tiene alguna explicación. Induráin no lo era. Dicen que los castellanos somos rudos, nobles y cabezotas. Y si eres tauro como yo, más.
-Su pueblo, Barraco (Ávila), presenta la mayor densidad del planeta de habitante/estrella ciclista. Arroyo, Chava, usted...
-Lo que hizo mi padre en el pueblo fue crear ilusión, puestos de trabajo y diversión (tiene una escuela ciclista).
-¿Lo suyo es el triunfo de la voluntad?
-Sí. En mis ocho participaciones siempre he superado al Tour. El Tour me hizo más fuerte. Y he sido como una hormiguita, acumulando el grano.
-No ha hecho mucho ruido, pero sí ha dado más de un portazo.
-Eso es. He tenido que pegar algún portazo porque siempre he buscado la libertad. Como la mayoría de las personas. Lo mío ha sido crear una empresa potente desde la nada.
-Empieza la Vuelta. Dos ganadores del Tour, Contador y usted, cara a cara. ¿Cómo lo ve?
-Contador es el favorito. Está fresco mental y físicamente. Si fue capaz de ganar el Giro sin prepararlo, ahora que ha preparado la Vuelta a conciencia supongo que será difícil.